El regreso de ROY THOMAS a los comics de CONAN.

Lo comentábamos hace unos días, en relación al cierre de la serie de Conan el Cimmerio en su nº 25:  Roy Thomas, auténtico padre del bárbaro en los cómics, quien lo elevó a su máximas cotas de frescura y calidad, regresa al personaje para hacerse cargo de la nueva serie, en 12 números, que se inicia al término de la anterior: «Conan: El Camino de los Reyes».  Aunque la noticia no es nueva, sino que fue confirmada por el propio interesado en abril, el día 15 de este mes se publica el primer número y Dark Horse inició hace días su publicidad.

Pese al título, la historia nada tiene que ver con la novela que escribió Karl Edward Wagner para la franquicia literaria del personaje (ambientada en su época de pirata, y en el reino de Zingara); ni mucho menos con aquel otro relato «El Camino de las Águilas», que el hoy criticado -con razón- (1)  Lyon Sprague de Camp adaptó para el personaje sobre la base de «El Camino de las Espadas», de Howard, cambiando a Iván Sablianka por Conan (2), y que ya en su época Marvel Thomas trasladó a los cómics.

La política editorial de Dark Horse, como sabéis, es la de respetar los escritos originales de REH, sin añadidos externos, y sobre los mismos finalizar los incompletos, o construir nuevas historias de enlace que rellenen los huecos entre unas y otras, ignorando cuanto se ha escrito antes, tanto en novelas como en cómics.  Una forma de partir de cero; un nuevo Regreso a los Orígenes del personaje.

Tanto es así, que incluso la cronología de historias ha cambiado, y en lugar del esquema «oficial» de P. Schuyler Miller y John D. Clark, retocado después a su conveniencia por De Camp, se sigue ahora la más moderna, escrupulosa y bien argumentada cronología de Dale Rippke, un estudioso de Robert E. Howard, su obra y otros personajes de Fantasía Heroica, que apareció publicada en 2003, en las páginas de REHUPA (Robert E. Howard United Press Association) bajo el título «The Dark Storm Conan Chronology. A Post-Modern look at Conan’s life according to the writings of Robert E. Howard».

Sobre la base de Rippke, al episodio «Sombras de Hierro en la Luna», último adaptado en la serie Conan el Cimmerio de Dark Horse, seguiría «La Reina de la Costa Negra».  Sin embargo, ello supone un salto en la continuidad, no sólo en tiempo sino también en espacio, pues la primera de estas historias finaliza en el Mar de Vilayet, en el extremo oriental de la tierra hibórea imaginada por REH, y el siguiente lo sitúa en la ciudad de Messantia, en la costa de Argos, al oeste, a una distancia aproximada de 4.000 kms.


Cuando Roy Thomas se planteó la nueva historia, supuso que atravesar los inestables y belicosos reinos hiborios entre ambos puntos en un periodo de tiempo relativamente corto, sólo sería posible de seguir la única ruta civilizada que los une, el antiguo Camino de los Reyes, que partiendo de Turán (posiblemente Aghrapur), serpentea y discurre por Khauran, Zamora, Corintia y Nemedia, se introduce en Aquilonia, y desde allí desciende al sur, atravesando el extremo oriental de Zingara, para finalizar en Argos; precisamente en Messantia, su capital, destino final de nuestro personaje en la época (3).  Y ese fue el nombre que eligió para la serie.

El regreso de Thomas a los comics de Conan se produce justo cuando se cumple el 40º aniversario de la publicación de Conan the barbarian #1, en 1970.  A su editor en Dark HorseMike Richardson, le «pareció divertido» contar con él para el evento, y Roy, tras pensarlo, aceptó ilusionado.

Personalmente, pienso que nunca segundas partes fueron buenas, y en este caso quedó demostrado con su primer regreso a Conan, aún en Marvel.  Por otro lado, quisiera pensar -con otro refrán- que a la tercera va la vencida, y que el nuevo regreso de Roy Thomas al cimmerio en cómics será triunfal (en su momento admiré -y sigo haciéndolo- su gran trabajo con el personaje)…  Al menos, ganas no le faltan y eso es importante: «Estoy muy ilusionado con el proyecto.  Espero que resulte interesante, pues aún tengo algo que decir sobre Conan».

Respecto a su continuidad en el personaje una vez transcurrido el año, no se manifiesta; todo dependerá de los resultados, tanto a nivel personal como editorial, y -supongo- de la respuesta del público.  Sin embargo no tengo dudas de que la decisión inicial ya está tomada -por ambas partes-, y es que sí: tras el camino de los reyes llega Bêlit, la Reina de la Costa Negra, personaje por el que Thomas sentía predilección, y su relación con el cimmerio generaba auténtica química; no en vano le dedicó tres años completos en la serie anterior.  Pero todo dependerá de resultados… y de momento no me llegan muy buenas vibraciones:

La aparición del primer número está anunciada para el 15 de diciembre, pero ya se han publicado avances de los tres primeros números, con excelentes portadas a cargo de Doug Wheatley (más una alternativa de 1º, a cargo de Dale Keown).  El dibujo de Mike Hawthorne, sin embargo, no es al que estamos acostumbrados en la mejor época del cimmerio, tanto en Dark Horse como Marvel.  Cuando Giorello sustituyó a Cary Nord autor de la nueva imagen del bárbaro en cómics, algo se perdió en el camino, aunque después evolucionó a mejor, y la presencia de Corben en los primeros números de la nueva temporada incrementó su interés.  Ahora vuelve a ocurrir lo mismo; aunque el resultado no está nada mal y dispone de mayor luminosidad, Hawthorne utiliza a veces una técnica algo simple y caricaturesca, que poca relación guarda con la imagen preconcebida que tenemos del personaje…

Respecto a la historia: Olivia continúa junto a Conan, ya actuando como pirata en el Mar de Vilayet, lo que no deja de causarle problemas con los hombres, por lo que se separan y encamina con ella hacia el oeste, tomando la antigua ruta de los reyes; y en el camino tiene lugar la aventura…  Aún es pronto para juzgar nada, pero de los avances recibidos, espero que hasta su llegada a Messantia no se sucedan los episodios inconexos, siempre con la consabida presencia de un ser prehistórico o anti/sobre-natural que enfrentar, y haya una buena historia de fondo…

Que Mitra le ilumine…

Espero que acierte ¡por Crom!

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Notas:

  • (1) Habría numerosas pruebas que demuestran que De Camp no dudaba en modificar a su antojo los relatos originales de Howard para hacerlos coincidir con sus intereses.  En este sentido, y junto a otros motivos que han servido de base para muchas críticas hacia el autor tejano, recientemente, estudiosos de su figura y obra han creado una base de datos llamada el «Muro Escudo» para proteger ésta, y editado un nuevo manifiesto, del que daremos información próximamente.
  • (2) La obra original, «El Camino de las Águilas», puede encontrarse en castellano en el volumen «El Señor de Samarcanda», y otros relatos históricos», editado por La Biblioteca del Laberinto, desde donde Paco Arellano viene recuperando de forma muy digna las obras completas de REH.  Aún disponible en librerías especializadas.  Más información en este enlace.
  • (3) El Camino de los Reyes pintado sobre mapa original de Dark Horse, con información del propio Roy Thomas, en su libro «Conan, la guía definitiva del mundo de Hiboria» (ya no tan definitiva).  En todo caso, una ruta más rápida que recorrer al completo el camino de los reyes podría ser llegar por él hasta Nemedia y, una vez atravesada la cordillera Karpash, descender el Río Rojo hasta el Khorotas, en la frontera de Argos, para navegar por éste hasta Messantia.  Pero es una opinión personal.

La Hija del Gigante Helado, e Hyperbórea

Volumen 1 (USA) recopilando las nuevas aventuras del cimmerio en cómics, narradas sobre textos de R.E. Howard y una base de fuentes literarias grecolatinas y clásicas .

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Titulado en origen La Hija del Gigante Helado y otras historias, el volumen se inicia con el número cero de la colección, donde tiene lugar la aparición de las crónicas de los escribas nemedios entre las ruinas de una recién descubierta Tarantia, siglos después de la época hiboria; y un aburrido príncipe conquistador que hace que se las narre un extraño visir, poco entusiasmado de hacerlo.

Sabed , ¡Oh príncipe!, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades, y los de la ascensión de los hijos de Aryas, hubo una edad no soñada en la que reinos luminosos ocuparon la Tierra como el manto azul bajo las estrellas…

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En nuestro caso, la primera crónica recoge la llegada de Conan a las tierras nevadas de Asgard, tras el asedio a Venarium y la muerte de su abuelo (ver Nacido en el campo de Batalla).  El joven, de poco más de 16 veranos, se aleja de su tierra y encamina hacia el norte con idea de alcanzar Hyperbórea, tierra de leyendas más allá del viento del norte, supuesto lugar romántico de verano y felicidad eterna en las historias que le narraba su abuelo [1].

Como se ha dicho en otro post, la colección fue planificada de forma que cada volumen recopilatorio recoja un relato original de R.E. Howard, en este caso, La Hija del Gigante Helado.  En su llegada a un poblado aesir, «Fuera de las Colinas Umbrías», coincide con una razzia de asaltantes pelirrojos, a los que enfrenta, y salva a la hija del jefe, junto a otras mujeres, mientras sus hombres regresan.  Tras pasar la noche con ellos (en realidad, con Henga, lo que le gana la enemistad de Sjarl), les acompaña en una expedición de castigo contra los asaltantes vanires. La comanda Niord, de quien se ha ganado su confianza; Gorm es el explorador; y envían mensaje a Wulfhere, que se les unirá junto a sus guerreros.  La Hija del Gigante Helado ha sido introducida con elegancia.

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El segundo episodio, la adaptación de uno de los más bellas historias narradas por Howard, lo encuentro lleno de luces y sombras.  De principio, reconozco que es difícil trasladar de forma fiel la poesía narrativa a imágenes, lograr que el lector identifique aquellas que ve con esas otras que él mismo ha imaginado previamente, en el relato original, o en versiones anteriores.   En este aspecto, yo prefiero la inocencia sensual de la Atali de Barry W. Smith, con todos sus defectos, a la descarada y dominante de Nord; como prefiero sin cortapisas el Conan bien pertrechado frente a la nieve de este último, mucho más real, al bárbaro semidesnudo del primero; o los silencios lejanos de una batalla agotada que utiliza el inglés, más acorde a mi entender con la descripción de su inicio que hiciera el autor tejano, a la roja sangre destacada sobre la nieve pálida que nos presenta esta versión moderna, con muchos más medios y colores, también cercana al original; y, por supuesto prefiero la representación realista de los gigantescos hijos de Ymir que realiza Smith, frente a esos yetis de colmillo partido que presenta Cary Nord.   En todo caso, se trata de dos versiones distintas de una misma historia, ambas de calidad; y es cuestión de gustos decantarse por alguna.

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Lo que en verdad diferencia esta nueva versión de Busiek de la de Thomas, aparte de su ubicación en el tempo del cimmerio, con algunos años de diferencia y previa a su llegada a Zamora (cuestión de derechos de adaptación en su día, no lo olvidemos) es su continuidad e immersión en el resto de historias.  La de Roy Thomas fue presentada (siguiendo pautas de Lion Sprague de Camp y Lin Carter) como un relato aislado del resto de historias, en un regreso del bárbaro a sus tierras norteñas; Busiek, huyendo de toda influencia distinta a Howard, la presenta a continuación del abandono inicial de Conan de su poblado, y enlaza con su búsqueda de Hyperbórea, antes de su llegada a los reinos hiborios.  En este sentido, el episodio moderno obtiene continuidad y fuerza, y desarrolla una historia más amplia que la primigenia.  La aventura queda ahora inmersa en una secuencia prolongada, donde el cimmerio, en su tercer episodio, «A Lomos del Viento del Norte«, continúa con los aesir su feudo de sangre contra los de Vanaheim, donde todos serán traicionados por un Sjarl despechado, y hechos prisioneros y esclavos por las avanzadas de unos hyperbóreos, que no son aquellos seres pacíficos con los que él, iluso y joven, llegó a soñar.  El casco de guerrero que su padre le confeccionó con sus manos en la herrería (en la película de John Milius era una espada) queda sobre la nieve, perdido ya para para siempre.

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La segunda parte del volumen recoge la estancia de Conan como esclavo de los hyperbóreos, y sus esfuerzos para escapar a tal circunstancia.   La Hyperbórea que concibe Busiek bebe de los textos clásicos, tan del gusto de Howard para inspirarse, en este caso grecolatinos; así queda manifiesto en el título de algún episodio (Hyper Bóreas, en latín, significa más allá de Bóreas, o viento del norte) y en la propia concepción del reino y los personajes [1]; pero sin dejar de lado ideas de uno de aquellos amigos epistolares del tejano en el Círculo Lovecraft, y de influencia mutua, como fue Clark Ashton Smith, autor de una serie de 10 relatos y un poema ambientados en esa tierra [2].   Estos nuevos hyperbóreos viven en un mundo idílico similar al que describe Píndaro en sus versos [3]: eternos e inmortales, poseedores de todos los lujos, vicios, caprichos o diversiones que desean.   También nigromantes (siguiendo tal vez la estela del sacerdote-mago Abaris, que estudió con Pitágoras), dominadores de una magia con la que extraen la esencia vital de sus esclavos, que utilizan para fabricarse una vida eterna.  Debido a ello (tal y como reivindica Nietzche, o cita James Joyce en Ulises), han trascendido su esencia humana original y se sitúan por encima de cualquier cuestión moral o filosófica que les concierna; y experimentan, y transforman esclavos en seres sin mente, gigantescos esclavistas a su servicio. Y después, tras una vida tan larga y ya sin deseos o inquietudes, se aburren y languidecen, y se suicidan, cuando así lo deciden, arrojándose al vacío sin fondo que existe bajo la fortaleza, acompañados de esos esclavos que son parte de su esencia…

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Los tres episodios que ocupan la mini saga de Hiperbórea de este volumen (norma más o menos generalizada para toda la serie) recogen todas estas ideas, junto a la rebelión de Conan y su relación con Iasmini, una esclava turania que encuentra en el cimmerio la única vía posible para escapar de sus captores, antes del suicidio colectivo que le espera junto a su deprimido y lánguido amo.   Sin embargo, el bárbaro no se irá de allí abandonando a sus compañeros de Asgard o Vanaheim, capturados juntos; a pesar de que ello supone una dificultad añadida a una misión ya imposible.   Los planes no salen siempre como se trazan, y finalmente será Conan el único que logre escapar con vida del país remoto de los hiperbóreos.

La historia se completa con 14 páginas del cuaderno 7 de la serie, el episodio «Ojo por Ojo«, donde un Conan solitario y decidido, pero exhausto, extrae fuerzas de sus deseos de venganza para atravesar las terribles montañas de nieve hasta la frontera brytunia, siguiendo la pista de Sjarl y Einar, los aesires traidores que ocasionaron su captura por los esclavistas.  Cuando los encuentra en un poblado perdido da muerte violenta a ambos, y enfrenta a una justicia que se aparta ante su mirada fiera.

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Esa noche medita junto a la bebida y recuerda los abrazos tiernos de Iasmini, y los camaradas perdidos; sueña con la muerte y la verdad de la magia, que ha conocido de cerca por primera vez; y duda si regresar a las umbrías montañas de su tierra.   Al amanecer decide que ha visto lo bueno y malo de otras tierras; pero necesita ver más.  Y se encamina a Nemedia.

Kurt Busiek, al igual que Roy Thomas en su día, es uno de esos autores artesanos de las historias que construye, que además de cultura propia vuelcan amor y honradez en aquello que hace, por lo que  obtiene resultados coherentes y bien trabajados.  El dibujo preciosista de Cary Nord, coloreado directamente sobre los lápices, y con un elaborado trabajo previo de documentación en vestuarios y ambientes, y nos trae, junto a escenas idílicas, composiciones épicas de grandes movimientos de masas, y no rehuyen de ese punto de crueldad necesario para representar una época de barbarie y dolor como debió ser la hiboria.   Por ello la conjunción de ambos en su confección convierte a La Hija del Gigante Helado y otras historias en uno de esos volúmenes mágicos (192 páginas) que no debería faltar en la biblioteca del buen aficionado a la Fantasía épica.  Si algún día se recopila en España, no lo dudes: hazte con él sin pensarlo.

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[1]  Para los antiguos griegos, Hyperbórea era un país idílico, un antiguo paraíso, una isla (¿Groenlandia?) entre los hielos del ártico, más allá del río Océano; con un clima benigno y balsámico, donde su gente vivía más de mil años.  También se les describe como inmortales y gigantes.

[2]  En la evolución de Hyperbórea que entrelaza Busiek en su historia, describe cómo inicialmente los humanos construyen la fortaleza sobre las montañas para defenderse de unas bestias simiescas similares a aquellos voormis que Ashton-Smith situa en los montes Eiglopheos, utilizados también por Howard.  Uno de los mayores placeres encontrados al realizar estos comentarios ha sido no sólo la relectura de los episodios de Conan que les atañe, sino el haber disfrutado de nuevo de la magnífica prosa de Clark Ashton-Smith, en mi opinión mejor incluso que la de Howard.

[3]  «Nunca encontrarás por tierra o mar el maravilloso camino que conduce al país de los hiperbóreos […]  Nunca se ausenta la musa de sus caminos: tañen las liras y lloran las flautas, envueltas en coros de doncellas.  No existe la enfermedad ni la ingrata vejez en su sangre sagrada; lejos del trabajo y la batalla viven.»

CONAN, La Leyenda

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¿Quién me iba a decir a mí que con el paso del tiempo volvería a hablar de Conan en comics…?

Siempre pensé que cuando Roy Thomas dejó Marvel, la adaptación al comic de Conan el bárbaro, salvo honrosas excepciones, había muerto; y que desde entonces el personaje no sería más que una pobre explotación de la gallina de huevos de oro que fue en su día, y nadie quería matar (lo mismo que en las novelas, convertido ya en franquicia).  Me equivoqué.  Lo fue durante un tiempo; pero no para siempre.   Desde 2004, la editorial Dark Horse me ha demostrado que aún hay vida para el personaje, y es posible rehacer su adaptación al noveno arte, revitalizándolo incluso.

Partiendo de cero, exclusivamente desde los escritos y fragmentos originales de R.E.Howard, sin irrupciones externas, nuevos autores como Kurt Busiek, Mike Mignola o Timoty Thruman, con Cary Nord al dibujo, han reiniciado su historia.  Posiblemente no consigan hacerme olvidar a Roy Thomas y sus historias magníficas, ni el dibujo preciosista de Barry W. Smith, incluso a Buscema, pero tampoco los desmerecen; en algún caso, incluso los mejoran, aunque no sea cuestión de realizar comparaciones.  No en vano la serie se hizo acreedora al premio Eisner 2004 con su número inicial, al que han seguido otros por las magníficas portadas o el color.

Si R.E. Howard nos presentó al personaje a través de un en ensayo que era el retazo de unas Crónicas Nemedias (Sabe, oh Principe…) ese mismo argumento utiliza Busiek para narrar sus historias, a partir del descubrimiento -miles de años después, entre las ruinas de una Tarantia enterrada- de esas crónicas que confeccionaron los escribas nemedios, y que un príncipe conquistador hace reordenar y relatar a su visir.  Un visir que no parece cómodo con la tarea, y se revelará con el tiempo que no es quien aparenta…

Si en su momento las adaptaciones del cimmerio al comic, o Las Crónicas de Aquilonia fueron apartados destacados en Berserkr, no está mal que en este regreso dedique un tiempo a comentar su nueva concepción; algo que jamás pensé volvería a realizar.

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Antes que nada quiero dejar aquí mi curiosa experiencia con esta serie, porque seguro que a más de uno le ha pasado lo mismo:

Al principio, sus dibujos y enfoque para narrar historias grandiosas, con gran disponibilidad de espacio y recursos, me ilusionó; pero con el paso de los números su interés fue decayendo, quizás debido a la forma deslabazada en que se presentan los episodios originales, con numerosos cortes y saltos de secuencia narrativa.  Un defecto, sin duda, que unido a la política errática de su publicación en España, estuvo a punto de hacerme abandonar la serie.

Después descubrí que, pese a todo, Conan, la Leyenda, mantiene una estructura coherente, perfectamente pensada sobre arcos argumentales singulares, que contienen, cada uno de ellos, la adaptación de un relato significativo del propio Howard; y el resto, en muchos casos, prefacios y ampliaciones que lo complementan.

En los USA, al concluir cada uno de estos arcos, se han publicado recopilados en tomos de unas 150 páginas.  Y es ahí donde se encuentra la verdadera concepción de la mayoría de estas historias, y como en realidad se disfrutan.   Leídos así, en contínuo, los relatos adquieren una nueva dimensión narrativa, un contenido distinto del simple episodio o momento, para trascender al de novela.  Porque son eso: verdaderas novelas gráficas que permiten el desarrollo de buenas historias, bien narradas, con personajes definidos; sobre todo muy trabajadas, e incrustadas en los relatos originales de Howard, de quien conservan la esencia, que no es poco.  Algo similar a lo que hizo Thomas en su día, con mayor planificación y disponibilidad de medios ahora, y una experiencia previa, la suya, sobre la que basarse (algo que también cuenta, y se deja sentir, aunque algunos, comercialmente, no puedan reconocerlo).

Es de esperar que, en España, Planeta se decida a publicar estos tomos recopilando los arcos argumentales  (¿una vez finalice la primera serie?).  Si así fuera, recomiendo encarecidamente que os hagais con ellos y los saboreeis.

En caso contrario, en otros post iré a comentando cada uno de los mismos, para que quien quiera los agrupe por su cuenta.   El esfuerzo merece la pena.

Y, fuera de continuidad:

  • La Corona Manchada de Sangre
  • Y algún episodio de Conan Rey