CONAN REY: LA HORA DEL DRAGÓN

Ficha CR3 LaHora del DragónNo creo engañar a nadie si digo que tengo entre mis manos una de las mejores novelas gráficas publicadas nunca sobre el cimmerio, primera parte de dos de esta moderna adaptación al cómic de la única novela que Robert E. Howard dedicó al personaje.  La historia, en sí, es una de las más atractivas del autor; épica, con un comienzo cargado de magia negra en la resurrección de un brujo ancestral, llamado por los enemigos de Conan para conseguir destronarle, contiene tanto batallas de ejércitos con grandes movimientos de masas como aventura individual. De ritmo intenso y narrativa excelente, la acción no cesa, capítulo a capítulo en esa misión que emprende el rey destronado por medio mundo para alcanzar esa joya que le ayudará a vencer la magia antigua de antaño y recuperar su reino, donde no faltan acertijos y presencia sobrenatural, encuentros con seres extraños de todo tipo, viejos enemigos y aliados perdidos, intrigas palaciegas, o el amor, la entrega que representa Zenobia, aliada en la desgracia, a quien terminará por hacer su reina.  Curiosa visión real la de Howard, magníficamente captada por Truman, en esa frase que Conan comenta al escriba en el episodio 3: ¿No te parece apropiado que este reino lo gobierne un salvaje sanguinario cuya reina había sido esclava en un harén?.

La Hora del Dragón, 6-1bYa he comentado antes (en La Ciudadela Escarlata, El Fénix en la Espada, o el avance a esta Hora del Dragón) la extraordinaria simbiosis que Timothy Truman, estudioso y buen conocedor de la obra de REH, consigue con el autor tejano, en su adaptación de Conan (¡que lástima que este equipo creativo no haya adaptado La Reina de la Costa Negra, otro de sus relatos emblema!).  Me repetiré, sin embargo, para indicar lo acertado de su elección de un personaje como Pramis, el escriba nemedio a quien un rey avejentado pero imponente narra sus historias pasadas; con ello consigue establecer un hilo conductor entre los cuadernos mensuales donde se publica inicialmente la historia, así como un papel destacado para Zenobia como reina y su influencia sobre el personaje, a quien recuerda con inmenso cariño años después de su muerte (tanto como para que un hombre de naturaleza violenta deje escapar sentimientos y alguna que otra lágrima).  Conan se encuentra cercano a su ocaso y el final de su reinado, como se deduce de la frase de Pramis, sobre el deseo de Publius, de que “acabe con la recopilación de las crónicas antes de que partáis hacia el oeste”.  Con él no añoro al Roy Thomas de la mejor época; y eso, dicho por mí, ha de tomarse como un gran elogio.

LHdD Invasión

De igual forma que con Giorello no hecho en falta a Buscema (aunque siempre tendré en mi memoria al Big John), mucho menos a otros.  Son otros tiempos y no son comparables; cada uno en su estilo crean escenas impactantes, claroscuros que impresionan, gestos que destilan sentimientos, grandes masas en movimiento que traslucen acción.  El trabajo del argentino es también memorable, de trazo vivo y claroscuros intensos, en este caso utilizando sombras con carboncillo, que recuerdan en parte al mismo Alcalá, sin tantos rellenos debido al complemento del color (¡tiempos nuevos!), complemento magnífico a sus imágenes; bien aplicado por José Villarrubia, sombrío cuando lo merece, siempre con ese punto de luminosidad apreciable.

¡Y qué decir de esa portada impactante de Manuel Sanjulián! Sencillamente genial.  Da gusto detenerse en cada detalle de la obra, su composición serena pero poderosa, regia y bárbara a un tiempo, la sabiduría que delatan esos profundos ojos azules, el cansancio de los años y aún dispuesto para la acción. Gran acierto su elección frente a cualquiera de las seis de Gerald Parel, todas ellas excelentes pero sin comparación. Una elección que he pedido en más de una ocasión en post previos, y me congratula haber coincidido (no voy a pensar que me lean y haya influido, sino que resulta la elección más lógica).

Por todo ello, y la excelente edición de Planeta de Agostini, siguiendo a la original, me reitero en que éste es uno de los mejores volúmenes de Conan en cómics, que ningún aficionado se debe perder.

Tampoco su continuación, segunda parte de la novela original, titulada Conan Rey: el Conquistador, en honor al nombre con que fue publicada en 1977 por Gnome Press, cuyas seis portadas -de Giorello– reproducimos a continuación:

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La Casa-Museo de Robert E. Howard solicita tu ayuda.

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En 1989, un grupo de voluntarios de Cross Plain adquirió, a través del Proyecto Orgullo (Project Pride), la casa natal de Robert E. Howard, la restituyó a su estado original y desde entonces la mantienen convertida en Casa-Museo del escritor.  Allí, cada año por junio (REH nos dejó un 11 de junio) se celebra el Howard Day, donde se concentran numerosos aficionados que acuden a conocer sus raíces, y por la noche se reúnen y leen sus poemas bajo el farol de su patio trasero (ver aquí entrada de 2012).

REH y personajes por ML PetersPues bien, Jeffrey Shanks, en las páginas de REH: Two-Gun Racounter, recogido después por REHUPA, la Fundación REH, y otras páginas dedi-cadas al autor y su obra, nos recuerdas que ese grupo de voluntarios se ven incapaces de seguir el mantenimiento con sus propios medios, y solicita la ayuda de los aficionados para continuar el proyecto. Rusty Burke, autor de El Último Triunfo, o Una breve biografía de Robert E. Howard, comentó: “si cada aficionado que alguna vez disfrutó de una historia de Robert E. Howard donase un dólar, nunca más habría necesidad de pedir dinero”.  Pero no es así, y se necesita ayuda; por insignificante que sea, sumará a la de muchos.

Las donaciones pueden realizarse, por cheque o giro postal, a Projet Pride, PO Box 534. Cross Plains, TX 76443, o, más fácil, mediante Paypal, a projpride@yahoo.com

Más información, texto completo y numerosas fotografías en el artículo original, pulsando aquí.

Los próximos CONAN: EL PUEBLO DEL CÍRCULO NEGRO

EPDCN LibroConan y El Pueblo del Círculo Negro, la nueva adaptación al cómic de la novela homónima de Robert E. Howard, fue concebida en Dark Horse como un volumen fuera de colección, realizado por autores diferentes a los de la serie regular; como hizo en su día con Las Joyas de Gwahlur, de Phillip Craig Russell (otra pequeña maravilla ilustrada, con una visión de Conan muy diferente). En este caso, el encargo de adaptar la obra ha recaido en Fred Van Lente (quien se convertirá en marzo en el guionista oficial de la serie, tras el arco argumental de Conan el Bárbaro, que recrea su época junto a Bêlit y los corsarios negros); Ariel Olivetti se hace cargo del dibujo, impresionante, incluido también el color.

YasminaEl Pueblo del Círculo Negro es uno de los relatos (prácticamente una novela corta) más atractivos y recordados del autor tejano, no sólo por la esencia angustiosa de terror lovecraftiano y brujería que rodea a los Videntes Negros de Yimsa, que pervive en la memoria de todos a través de los años (quién no recuerda esa escena magistral en que uno de ellos extrae el corazón palpitante de Kherim Shah de su caja torácica, que estalla con un simple gesto y vuela hasta su mano, utilizada literalmente en Indiana Jones y el templo maldito; o la flecha que se convierte en áspid venenoso cuando hiere a Valeria en el film de John Milius); sino por ese final magnífico en que la Devi Yasmina rechaza un papel de secundaria y mujerYasmina 2 temerosa que le correspondía hasta el momento, y asume orgullosa su rol regio de gobernante para dar una réplica descarada y altiva, al tiempo que agradecida, al cimmerio.  Como ya apuntara Fred Blosser (1), Yasmina puede no ser una de las mujeres guerrera de Conan en sentido estricto, pero su actitud y respuesta desafiante le otorgan, sin duda, esa consideración y mérito.

En esta historia, Howard traslada a la Era Hiboria uno de sus escenarios más queridos y conocidos: el exotismo de Pakistán antes de su independencia, la India y Afganistán, con sus luchas internas e intentos de dominio imperialista por las potencias, que ya utilizara como marco de las aventuras de otros personajes carismáticos, Kirby O’Donnell, yFrancis Xavier Gordon, “El Borak”; aquí se transforman en Vhendia y Afgulistán, con Turán como potencia expansionista. Y al exotismo de aquellas aventuras e intrigas rodeadas de sectas y dagas curvadas por entre callejas sombrías o pasos de montañas, en El Pueblo del Círculo Negro se unen las artes oscuras y la magia de los videntes y acólitos para conformar una fantástica historia de Espada y Brujería en la que Conan termina envuelto.

Espectaculares portadas de Olivetti

El cimmerio es ahora jefe de guerra de las tribus de montañeses afghulis, unificadas bajo su mando, que atacan y saquean con éxito caravanas y ciudades en Vendhia y puestos fronterizos de Turán.  Tiene algo más de treinta años, lo que supone un salto de casi diez respecto a los episodios narrados en la serie regular, y quedan pendientes de narrar historias intermedias de REH como Un hocico en la oscuridad, La Sombra deslizante (Xuthal del Anochecer), Nacerá una bruja y El demonio de Hierro, en este orden, según la moderna cronología de Dale Rippke.  Pero Fred Van Lente eligió ésta de entre las cuatro que Dark Horse le ofreció adaptar, por ser una de las mejores y más significativas del cimmerio, y contener el personaje femenino más interesante.  Y según manifiesta en una entrevista a Newsarama, confecciona una adaptación fiel de la historia de Howard, en la que mantiene un 98% de los diálogos originales, con pocos cambios en la dramatización de su narrativa.  Es verdad, aunque en mi opinión, no alcanza el mimetismo casi idéntico que reflejaba Roy Thomas en sus adaptaciones. Van Lente confiesa no haber tenido en cuenta aquella primera versión, para no verse influenciado y partir de cero desde el relato original. El resultado es un cómic diferente, mucho más visual que descriptivo, sin apoyo de aquellos textos profusos que engrandecían la narración.  En este sentido, cada uno tendrá sus propias preferencias…

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En el aspecto gráfico, no podremos encontrar dos versiones más diferentes de una misma historia; frente a la oscuridad y grandes manchas de tinta utilizadas por el tamdem Buscema/Alcalá en la versión Marvel, ese sombreado artesano cercano al grabado y de regusto pulp tan característico del artista filipino, Ariel Olivetti realiza una interpretación visual más moderna de la obra, acorde a los tiempos que corren; en ella prevalece un colorido impactante, alegre, claro (¿con exceso de blanco, tal vez?), aplicado directamente sobre el dibujo a lápiz, sin tintas, así como la foto-composición, el collage, y arreglos digitales bajo photoshop.  El resultado impresiona sin duda; impacta en el lector y consigue una obra muy diferente a la anterior, fruto de tiempos distintos.  No quisiera entrar en comparaciones de conjunto, sobre cuál de las dos versiones es mejor; me parece injusto enfrentar concepciones tan desiguales.  Mejor me quedo con ambas y, puesto que sobre gustos no hay nada escrito, que cada uno elija.

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Eso sí, crítica sobre aspectos concretos o reflexiones, sí haré.  Por ejemplo, sigo pensando que el uso de técnicas digitales en el dibujo, frente a una espectacularidad en el colorido y la foto-composición, en ocasiones confiere un rictus innatural a los rostros que no consigue reflejar bien las expresiones; también aquí sucede.  Y me ocurre como en las películas: la aplicación del CGI contribuye a engrandecer la historia; pero una obra digital al completo, incluido los personajes, resulta extraña. No sé dónde acabará el cómic, cuya base es el dibujo (a mano): el uso de técnicas digitales como ayuda lo engrandece, pero a veces tengo la sensación de estar “leyendo” un vídeo-juego…

Conan OlivettiPor otro lado, aceptando sus muchos aciertos en el resultado global, no termina de convencerme la imagen que Olivetti confecciona de Conan, por muy especta-cular que resulte su figura: ese aspecto tan rudo, “acatetado”, siempre huraño, hipertrofiado y poco flexible; la expresión de bruto zopenco que a veces refleja su rostro, sin un brillo de inteligencia en la mirada, no corresponde a mi entender a alguien capaz de alcanzar sus logros (y no en el sentido físico): estrategia en la batalla o sus decisiones, líder de hombres donde quiera que vaya, vencedor sobre magos y sabios (que serían los “listos” de la época)… Reflexión: ¡cuánto mal le ha hecho el cine a la figura del cimmerio!: ese rostro hierático de Schwarzenegger, o aquella frase sobre el sentido de la vida: “aplastar enemigos, verles destrozados, oír el lamento de sus mujeres”… (para recordar, aquí).

Diseño de Conan

En cuanto a la narración gráfica, encuentro alguna discontinuidad y saltos poco naturales en alguna escena y páginas, que no sé si corresponden al guión o su interpretación.  El cómic es un arte secuencial, donde no todo consiste en presentar dibujos y fondos espectaculares de colorido llamativo, con enfoques fijos y algún que otro desplazamiento de cámara; la intensidad, la tensión narrativa (sobre todo en escenas de acción) se consigue gracias a cambios continuos de planos y enfoques enfrentados, diferente; y en ese aspecto, aunque los usa, Olivetti debe continuar aprendiendo. Aún recuerdo (y he revisitado) aquellos picados y contrapicados profundos en las montañas himelias; o ese tórax estallando, el corazón saliente, la intensa sensación de movimiento que se nos ofrece en tan sólo dos viñetas en la versión de Marvel; pero claro, hablamos de Buscema, the Big John

El Amo de Yimsa

El corazón de Karim Shah,        en ambas versiones.

Pese a lo dicho, que nadie se llame a engaño: Conan y El Pueblo del Círculo Negro, de Van Lente y Olivetti, con sus defectos y aciertos, resulta una obra atractiva, que me ha gustado ver; una visión gráfica diferente y no poco espectacular del cimmerio y la obra de Robert E. Howard, adaptada a los tiempos que corren.  No faltará en mi biblioteca -y la recomiendo en la vuestra- cuando, dentro de algunos meses, se publique en España.

  1. Conan’s Women Warriors: Salome, Yasmina, Bêlit, Red Sonya of Rogatine, en Savage Sword of Conan #1, (1974)

 

En recuerdo de ROBERT E. HOWARD

Hace unos días, el 22, hubiese sido su 108 cumpleaños…

Aunque nos dejó a los 30, con un sinfín de relatos y cuentos de magnífica prosa, que dieron lugar al uno de los pilares básicos del género fantástico: la Fantasía Heroica, subgénero conocido también por Sword and Sorcery, o de Espada y Brujería.  Pero no sólo eso: aventuras a raudales, de corte medieval con trasfondo histórico riguroso, en el lejano oeste que le era tan cercano, o allende los mares soñados; de misterio e imaginación, y terror lovecraftiano, con quien tanto compartiera…

¡Cuánto hubiésemos disfrutado de quedarse un poco más con nosotros!

Aunque nunca nos dejó…, en sus historias.

REH por Sanjulian

Repetimos la imagen de Sanjulián, que tan bien le define… y la portada y contraportada de Berserkr 6, que le dedicamos en su día (1986):

Berserkr 6 - Portada                                                        Contraportada Berserkr 6, 1986 - Muerte de REH, por S. Plunkett_

EL DIOS GRIS PASA, de R.E.H. adaptado por Petri Hiltunen

Ficha EL Crepúsculos del Dios Gris

Corre el año 1014. En Irlanda, las tribus celtas unidas bajo el mando del rey Brian Boru se enfrentan a los invasores vikingos ante los muros de Dublín. Hasta allí llega Conn, un guerrero y hombre del rey que ha sido esclavo, a tiempo para unirse a la batalla y buscar venganza. Pero según describe Robert E. Howard en el relato “El Dios Gris Pasa“, en la llanura de Clontarf no solo se enfrentaron celtas y nórdicos, sino el nuevo dios Blanco de los cristianos, y Odín, el dios Gris pagano de los hombres del Norte; y en el magistral relato que compone el tejano intervienen reyes, príncipes guerreros, héroes, saqueadores, razas antiguas y valquirias, que sobrevuelan el campo de batalla y recogen a sus caídos.  Y sobre ellos, el viejo Dios Gris pasa…

En El Crepúsculo de Dios Gris, Haltunen adapta con fidelidad el relato de Howard. Pero no sólo eso: sus imágenes recrean con todo detalle construcciones, vestimenta y armas de la época, que fueron investigadas a conciencia por el autor para alcanzar el máximo rigor histórico, como suele hacer en sus obras, como el estudio previo de abajo, para su adaptación de la Anábasis (La Marcha de los diez mil) de Jenofonte.

Hiltunen Annábasis

Petri Haltunen es un prolífico autor finés (con pinta de vikingo heavy), poco conocido en nuestro país, pero al que le va lo épico. En más de 20 años ha dibujado numerosas novelas gráficas, e ilustrado libros de este género, como Conan, Tarzán, o Canción de Hielo y Fuego (podéis verlos en su página, pulsando aquí).  En su dibujo, extremadamente detallista, hasta el límite de dibujar una a una las argollas de una cota de malla, abundan las viñetas cargadas de personajes.  En la obra que nos ocupa, por ejemplo, es impresionante su recreación histórica de la batalla de Clontarf, que llega a ocupar casi la mitad de las páginas.

Hiltunen Batalla Clontarf

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Aunque su anatomía no resalte el realismo (a mí no terminan de agradarme sus rostros), sus composiciones detalladas y sombreado de trazo fino resultan impactantes. Entre sus adaptaciones al cómic se encuentra La Reina de la Costa Negra, publicada en España por la revista Sword (ahora disponible en Aleta Ediciones); una obra primeriza sin duda (1991), pero no por ello menos impresionante, con una Bêlit salvaje y despiadada como pocas.  Su evolución desde entonces ha sido constante.

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Tampoco El Crepúsculo del Dios Gris es una obra reciente, sino de 1994.  Pero no por ello dejará de impresionaros.

Hiltunen Álbumes