EL HOBBIT: La Desolación de Smaug. Spots de TV 6º y 7º

De forma continuada, los días 17 (coincidiendo con el estreno de la nueva serie de J.J. Abrams en la FOX, Almost Human) y el 19, Warner Brothers ha publicado dos nuevos spots de TV de la segunda película de El Hobbit, de Peter Jackson.  Ambos son parecidos, y profundizan en escenas de Bilbo con el Dragón, así como nuevas imágenes de Gandalf y escenas de batalla, que le confieren un tono épico más elevado.  Sin más, aquí las tenéis, extraídas del canal Youtube de la Warner:

¡PATRICK ROTHFUSS en España! Del 6 al 8 de noviembre

1 y 2 Rothfuss en negro

Cuando conocí la noticia, días atrás, no lo podía creer: Patrick Rothfuss, uno de los mejores escritores actuales, con una prosa exquisita, visita por primera vez España (Barcelona y Madrid, cómo no) en unos días… y no podré asistir.

No es que me ilusione demasiado estar junto él, fotografiarme a su lado  (el genio no me resulta demasiado atractivo, aunque sí parece buena gente, y admito que la foto luciría bien en estas páginas), pero tener los libros de un autor al que admiro firmados de su propio puño y letra, eso sí que me atrae… y mucho.  ¡Qué se le va a hacer… otra vez (¿?) será…!  :(

Para los que puedan sentirse afortunados (tras una cola eterna, imagino) y aún no se hayan enterado, este es el programa previsto:

  • Miércoles 6 de noviembre, Barcelona, 19 horas: encuentro con los lectores en el Auditorio de Random House Mondadori (Travessera de Gràcia, 47-49), donde responderá a diversas preguntas sobre su obra (¿dará fecha para Las Puertas de Piedra?  ¡¡Qué más quisiéramos!!)
  • Jueves 7 de noviembre, Barcelona, 17 horas: firma en Casa del Llibre (Passeig de Gràcia, 62, Barcelona)
  • Viernes 8 de noviembre, Madrid, 19.30 horas: firma en Forum de FNAC Callao (Preciados, 28)

Marc SimonettiMark Simonetti

El Nombre del Viento y El Temor de un Hombre Sabio, primer y segundo libro/día de las Crónicas del Asesino de Reyes se han convertido en poco tiempo (no tan poco ya, para sus ilusionados lectores) en un verdadero fenómeno literario, con más de 2,5 millones de copias vendidas (800.000 en castellano); su personaje, Kvothe (que se pronuncia «cuouz» y significa «saber»), en uno de los más atractivos, enigmáticos, e ilusionantes de la literatura fantástica; y su autor, Patrick Rothfuss, en uno de los más admirados, seguidos, y esperados (de espera, que no esperanza) por sus (desesperados) lectores (casi a la altura de G:R.R.Martin…). 35 países han adquirido los derechos de traducción de su obra, mientras que los audiovisuales han sido comprados por New Regency / 20th Century Fox, posiblemente para su adaptación a serie de TV.

Kvote composición con dibujos de Laura Brett y Kim Kincaid

Sobre este último extremo prefiero no pronunciarme; tengo sentimientos encontrados:

  • Por un lado, temo llevarme gran una decepción.  No ya por por la imagen del personaje que cada cual tenemos en nuestra mente y particular concepción (al fin y al cabo, hay ya varias representaciones pictóricas que nos condicionan), sino por la dificultad añadida de trasladar al medio audiovisual la exquisita prosa y narrativa excelente de un autor muy, muy, cuidadoso de su obra, trabajada al límite, de forma casi artesanal, o esas canciones y música que forman parte intrínseca e indefectible de ella, esencia misma y sensación del propio personaje y su historia…
  • Por otro, quiero ilusionarme y pensar que -teniendo siempre a mano la obra original en papel-, tras el resultado obtenido por la adaptación realizada por HBO de la obra de Martin, y lo cuidadoso que ha resultado ser Rothfuss (su padre le enseñó que «si tenía que hacer algo, debía tomarme mi tiempo y hacerlo bien») sepa, al igual que el bueno de George, controlar el resultado final y encontrar alguien tan enamorado de su creación (como Dan B. Weis y David Benioff de Canción de Hielo y Fuego, como Peter Jackson de la obra de J.R.R.Tolkien), así como presupuesto suficiente para permitir una recreación digna y tan exquisita como merece. Últimamente se han hecho cosas buenas, como las que cito, y quiero confiar en que así ocurrirá con Kvothe.  Ojalá no me defraude…

 

EL HOBBIT: Un Viaje Inesperado. Comentarios a un estreno altamente deseado.

Finalmente, llegó:  el estreno más esperado del año.

El Hobbit: Un viaje Inesperado.

Y no defrauda.  Ni un sólo instante de sus largos 169 minutos de duración; extrañamente cortos mientras los disfrutas, extrañamente largos para quien sólo espera esa historia que el gran J.R.R.Tolkien ideara en su día como cuento nocturno para sus hijos pequeños, sin conocer por entonces las largas ramificaciones que iba a generar, la grandiosidad posterior de una ocurrencia tan maravillosa.

Y es que la adaptación cinematográfica de El Hobbit, una obra “menor” comparada con El Señor de los Anillos, no podía ser inferior a ésta tras caer en las manos de Peter Jackson, su director también, ¡nueve años atrás!, cuando demostró a toda la industria cinematográfica que era algo más que un friki, alguien a tener realmente en cuenta a la hora de contar historias largas, mover grandes masas de actores y personajes.  La obra de Tolkien había estado maldita hasta entonces para el cine (más allá de aquel intento semi-animado pero fallido -aunque genial- de Ralph Bakshi, en 1978, o sus ad-lateres animados, más infantiles, El Hobbit (1977) y el Retorno del Rey (1980), que completaba la obra de Bakshi donde éste la dejó, ambas dirigidas por Arthur Rankin Jr.); maldita, debido a su magnitud, un extenso tratamiento coral, o la inmensidad de sus escenas de acción… hasta que un Jackson a quien pocos tomaban en serio hasta entonces demostró a todos que podía hacerse y la convirtió en obra maestra, propia de un genio, altamente premiada después por la Academia.

Tras vicisitudes diversas y no pocos problemas, Jackson recoge El Hobbit después que Guillermo del Toro abandonase el proyecto y, sin desdeñar la base inicial de éste, decide hacerlo como una “continuación previa” a su trilogía de El Señor de los Anillos; como debía ser: con iguales escenarios y actores y música del oscarizado Howard Shore, a fin de construir ese todo compacto y unificado que merece la obra de Tolkien.  Sobre el guión original de Del Toro, Philippa Boyens, Fran Walsh y él mismo, construyen una nueva historia, consistente y ampliada con datos del propio autor, extraídos de sus Apéndices o el Silmallirion, como ya hiciera en su adaptación previa.

Así, para situarnos, recrean la historia del pueblo enano y la pérdida de Erebor, la Montaña Solitaria, su residencia ancestral: desde su ocupación por el dragón Smaug, los enanos vagan por la Tierra Media sin hogar; también la de sus reyes, Thror, Thrain, o el propio Thorin Escudo de Roble, explicando de paso el por qué de tal sobrenombre y dando vida a su gran enemigo, el trasgo Azog, asesino de su abuelo, y el origen y causa del enfrentamiento y odio visceral que sienten los enanos hacia los elfos.  De ESDLA recuperan el personaje de Radagast el Pardo, para introducir la figura del Nigromante en Dol Guldur, latente en el libro como figura amenazadora de trasfondo pero sin concretar, quien se revelará más tarde -como sabemos- como el propio Sauron, aún sin el poder que concentra lentamente, tras su derrota en la Batalla de la Última Alianza.  Es de suponer que, en entregas posteriores, esas idas y venidas de Gandalf, sus desapariciones de la compañía en el libro, sean rellenadas con los hechos narrados fuera de éste y que le llevan a descubrir la verdad; también con el desarrollo de otras historias (como las reuniones del Concilio Blanco liderado por Saruman, iniciadas en esta entrega, y sus actos para expulsar al Nigromante a Mordor) que completan la grandiosidad de la saga, la mayor obra de fantasía escrita hasta el momento.

El Hobbit, en libro, cuenta la historia de un grupo de trece enanos que, en compañía de Gandalf el Mago (un Maia, en realidad) y Bilbo Bolsón, un hobbit con ganas de aventuras y nombrado saqueador, emprenden la misión de recuperar Erebor, su hogar, liberando la montaña del dragón que la habita, y las vicisitudes que ocurren hasta conseguirlo.  Como película (ampliada finalmente a trilogía, ya sabéis), siendo fiel al escrito original, intenta ser más: un enlace entre el cuento inicial (de aventuras, jovial y liviano, juvenil) y la historia amplia de la Tierra Media (más profunda y tenebrosa, más adulta) que desemboca, 60 años después, en los hechos narrados en El Señor de los Anillos (desencadenados, como se sabe, por el anillo singular que Bilbo encuentra en esta aventura).

Bajo esa premisa, Jackson inicia El Hobbit en el mismo momento y lugar que ESDLA, con Bilbo y Frodo en La Comarca, poco antes de la llegada de Gandalf a la fiesta de despedida.  El mayor de los hobbits ha terminado de escribir las aventuras vividas antaño, que piensa entregar a su sobrino antes de partir hacia Rivendel.  Y comienzan los recuerdos… con esa frase singular que inicia una aventura maravillosa:  «En un agujero en el suelo, vivía un hobbit», y la llegada de Gandalf y los enanos, para conformar una tertulia inesperada, divertida, y contada magistralmente.

Como el resto de la película, una sucesión de sucesos y aventuras en el periplo de la compañía hacia la Montaña Solitaria, con paso por Rivendel, perseguidos por los orcos, luchando contra trolls y trasgos, aderezada con una chispa de humor continua que la aleja de esa permanente agonía y carga de responsabilidad que subyace en cada escena de ESDLA.  El Hobbit, con el protagonismo de los enanos, goza de un tono más cómico y juvenil, menos trágico, que cualquiera de las tres partes de aquella, sin que por ello desentone del conjunto que forman; según indica el mismo Jackson, ese componente cómico fue el motivo último que le decidió a dirigirla.  También es una película del momento en que se realiza, al estilo de hoy, con abundante acción y épica -más que en el cuento original- e imágenes espectaculares.  En este sentido, la introducción del sistema 3D HFR (High Frame Rate /Alta velocidad de imagen, con 48 fotogramas por segundo, el doble que el estándar actual), con el que Jackson demuestra de nuevo su espíritu innovador (sin entrar en posibles críticas, muchas de ellas por falta de hábito), confiere una mejora en la definición de las escenas de movimiento que, en cierto sentido, justifica -y sin duda mejora- ese posible exceso de acción que el público de hoy exige. Con todo ello, obtiene una obra entretenida, sin estridencias (salvo, quizás, ese rey trasgo de maneras histriónicas y exageradas, que más parece un personaje de Disney) ni excesivos cambios argumentales; y que a pesar de su duración nunca se hace pesada, pues antes que todo parezca volverse repetitivo entra en escena Gollum, y la llena, se adueña de ella, con esa expresividad intensa que Andy Serkis (por mucho que sea tratado bajo ordenador) confiere al personaje.

Y es que ese es uno de los mayores logros del director neozelandés, gran conocedor y fan confeso de la obra de Tolkienuna excelente definición de los personajes, que configura no sólo en imagen sino en el rol propio que desempeñan.  Y en este sentido, Martin Freeman  (¡excelente Watson, en Sherlock!) está increíble, y conforma un Bilbo joven mejor que el de Ian Holm, ya mayor.  También el elenco de enanos, algunos viejos actores recuperados, caracterizados todos de forma exagerada, muy acorde sin embargo a ese aire de comicidad juvenil deseada; o los que repiten de la adaptación anterior, y dan continuidad al conjunto.

Peter Jackson consigue con El Hobbit una nueva obra maestra, que gusta y disfruta toda la familia, cualquiera que sea su edad, y sean o no seguidores del viejo profesor 0 conocedores previos de su obra.  Y digo ésto convencido y muy consciente de mis palabras, pues he tenido la inmensa suerte de ver así cada una de las entregas de la saga, en ocasiones tres generaciones (solo dos en ésta, cosas de la vida) sentadas en butacas continuas, en la misma sala y función, y comentarlas después en grupo.  Y a pesar de las críticas que nos gusta hacer y buscar fallos e incongruencias en su conjunto o respecto a la obra original, todos coincidimos finalmente en que nos encanta, y hemos disfrutado -y mucho- con la experiencia.

Excelente, y altamente recomendable.  No digo más.

Disfrutadla.