Las aventuras del Preste Juan (Wan Tengri).

Continuando el artículo anterior sobre «La Biblioteca del Laberinto» y sus historias pulps,  nos hacemos eco ahora de los números 40 y 42 de la colección, con los que Francisco Arellano recupera y nos permite disponer en castellano de las historias de Wan Tengri, conocido también como el Preste Juan, de Norvell Wordsworth Page.

Un personaje, sin duda, nacido a la sombra de Conan, en 1939, una vez desaparecido éste (su autor), y con intención de ocupar su lugar.  Sólo que Norvell Page, prolífico escritor de The Spider (La Araña, un vigilante anti-crimen al estilo de La Sombra) bajo el pseudónimo de Grant Stockbridge, sólo escribió estas dos historias de fantasía épica, firmadas con su nombre real.

El planteamiento inicial de Page para el personaje era bueno, y no carecía de posibilidades: tomar la figura mítica del Preste Juan, de fuerte arraigo popular entre los siglos XII y XVII, y al tiempo que le otorgaba un origen y narraba sus vicisitudes hasta alcanzar tan elevada posición, lo utilizaba como personaje de sus aventuras fantásticas.  Como digo, un buen planteamiento; interesante, pero poco aprovechado:

La tradición popular cristiana consideraba al Preste Juan un poderoso rey cristiano, patriarca, presbítero o sacerdote, de una supuesta nación aislada entre los reinos paganos e infieles de Oriente; descendiente de aquellos tres Reyes Magos que adoraron a Jesús en el pesebre y, como ellos, sabio, generoso y poseedor de innumerables riquezas y un gran ejército; en la Edad Media llegó a esperarse que acudiría con éste a Tierra Santa en ayuda de los cruzados, incluso algún Papa cruzó misivas y envió mensajeros en su busca… sin encontrarlo.  Situado inicialmente en la India, la invasión de los mongoles trasladaría el mito al Asia central, y de allí a tierras de Etiopía.  La tradición esotérica cristiana consideraba que fue a las tierras del Preste Juan donde Parsifal llevó el santo Grial.

Por otro lado, la leyenda podría tener cierta conexión con la realidad y algunos gobernantes keraitas (uno de los pueblos mongoles, convertido al cristianismo nestoriano), si se identifica el nombre de Preste Juan con el título de Wang Jan que algunos recibieron del emperador (Jan = Khan).

Para Page, sin embargo, el origen de la palabra Preste del personaje no provenía sin embargo del francés (prestre) y latín (presbyter), sino del griego, en una acepción que significaba “huracán”.  Nuestro protagonista, un gigantesco escita pelirrojo del siglo I d.C, sería inicialmente gladiador en Alejandría, Egipto, que por su forma de actuar en el estadio se ganaría tal sobrenombre.  De allí partía hacia Oriente, llevando una vida aventurera que superaba a la de Conan en cuanto a víctimas, por tierras de India, Mongolia y China, dispuesto a hacer cumplir la profecía de un astrólogo que le vaticinó que ganaría tres reinos.  Así, Wan Tengri es la versión orientalizada del nombre Preste Juan, pues Tengri, en Asia, serían los espíritus feroces de los aires superiores, los huracanes: Huracán Juan.  Pese a todo, N.W. Page incluye también cierta motivación cristianizada en sus actos y sobrenombre: el guerrero porta al cuello un trozo de leño de la Vera Cruz, que le sirve como amuleto frente a las artes oscuras, y ha prometido a Christos miles de nuevos seguidores para su fe a cambio de que le ayude a forjar un imperio…  una extraña concepción del cristianismo, sin duda.

Personaje de elevada autoconfianza, Wan Tengri se presenta muy superior a hombres, bestias y magos, y posee un excesivo sentido del humor (?) que le hace reir y bromear continuamente en combate, lo que intimida al enemigo, e insufla valor en el camarada (al que no siempre respeta).  Sus dos historias son típicas de fantasía épica, con mezcla de magos y brujería, y a muchos les resultará entretenidas (algo largas quizás, pues por aquella época los relatos solían pagarse por palabras, y muchos quedaban ciertamente “inflados”).  Aunque al final lo abandone o pierda, en ambas aventuras conquistará un reino.  No queda constancia de que finalmente cumpliese la profecía de conquistar un tercero, pues Norvell W. Page no llegó a escribir su tercera historia…

Y, sí; por si a alguno le suenan los títulos, tanto «Vientos de Llama» como «Hijos del Dios Oso» fueron fácilmente adaptadas por Roy Thomas como historias de Conan para los cómics; la primera entre los nº 32 a 34 de Conan the barbarian, y la segunda del 109 al 112 de la misma serie (muy poco antes de abandonarla, en 1980,  justo cuando se cumplían los diez años desde su inicio).