HALCONES DE ULTRAMAR: CORMAC FITZGEOFFREY, de Robert E. Howard, en cómic

Ficha Halcones de UltramarCada cierto tiempo encontramos la agradable sorpresa de una nueva obra de Robert E.Howard adaptada al cómic; obras que, sin ser de sus personajes princi-pales, se venden, y mucho, aunque no todas resulten atractivas o bien realizadas, ya sea por la propia adaptación o el dibujo modernista (en mi opinión, al tejano le va un dibujo clásico, realista, y no otro).  Confieso que en este caso he quedado muy satisfecho, con el resultado final de Halcones de Ultramar, uno de los dos (y medio) relatos que REH escribió sobre Cormac Fitzgeoffrey; que me ha llamado la atención tanto como en su día lo hizo la serie de otro personaje con igual nombre, Cormac Mac Art, adaptado por Roy Thomas y E.R.Cruz, en 1990.

Damián Couceiro

Damián Couceiro

¿Pero quién es Cormac FitzGeoffrey?  Se trata de uno de los varios personajes creados por Howard como protagonista de historias ambientadas en Las Cruzadas, con un importante componente de realismo histórico detrás; un anticipo (junto a Kull de Valusia) del propio Conan (su descripción física es prácticamente la misma: más de dos metros de altura, ojos fieros y azules, melena de cuervo), que dispone de ese punto de salvajismo heredado de sus ancestros que le diferencia de otros, de costumbres refinadas por la civilización; eso sí, es bastante más amargo, sin la alegría innata del cimmerio. Cormac es un cruzado irlandés (mitad gaélico, mitad normando), de sangre noble, renegado, y sin señor al que seguir (incluso niega ese honor al propio Ricardo Corazón de León, al que salva la vida e impresiona -sí, como el Capitán Trueno de Víctor Mora-).  Su blasón es un reluciente cráneo plateado sobre fondo negro, y porta una espada de acero azulado grabada con runas, arrebatada al cadáver de un rey noruego que había dado muerte a su hermano Shane durante una incursión norteña a Munster.

Joe Jusko, nº 2

Joe Jusko, portada nº 2

Sus orígenes son inciertos. Robert E. Howard sitúa su nacimiento en 1162 (en el frag-mento La Princesa Esclava, cuando indica que participa en la Batalla de Dublín con 8 años), y deja intuir que sería hijo de Geoffrey el Bastardo, un normando renegado, supuesto descendiente de Guillermo el Conquistador y “una mujer de los O’Brien”, que Keith Taylor identifica con Radharc O’Brien, descendiente del mismo Brian Boru, gran rey de Irlanda (en las páginas de REH – Two Gun Racounter, donde desarrolla y especula sobre el tema con amplitud sobre una impre-sionante base histórica, en su serie de artículos (1) que recomiendo a los interesados). Al Harron también dispone de una elaborada biografía del personaje en The Cimmerian Blog(2), hoy por desgracia cerrado.  Y si alguien quiere leer sus historias en español, nada mejor que acudir a Los Halcones de Ultramar y otras narraciones de las Cruzadas, editado por Barsoom, que ya comentamos en estas mismas páginas.

Cormac (Fuente: The Cimmerian)

Cormac  (Fuente:        The Cimmerian)

Halcones de Ultramar es el primer relato del personaje y, posiblemente, el mejor y más conocido de la serie Ultramar (Outremer, las tierras más allá del mar, donde transcurren estas y otras aventuras escritas por Howard), en el que intervienen como protagonistas personajes históricos bien conocidos, como el citado Ricardo Corazón de León, o Al-Nāsir Ṣalāḥ ad-Dīn el sultán Saladino-, quien le demostrará que hay honor también en el contrincante, más allá del odio hacia el enemigo que se siente en el campo de batalla.

Pero previo a los hechos que se narran, y como se recuerda en él, tras una juventud tumultuosa en tierras gaélicas, Cormac se deja llevar por el entusiasmo de su amigo Eamonn Fitzgerald y se embarca hacia tierra santa en la tercera cruzada, bajo el mando de Ricardo I de Inglaterra; por el camino, invaden Sicilia y conquistan Chipre. Durante la travesía de los cruzados hasta Anatolia tendrá lugar un hecho que influye más tarde en el relato: dos caballeros, el francés Gerard de Gissclin vence en duelo al alemán Conrad Von Gonler, en presencia del propio Federico Barbarroja, emperador del Sacro Imperio, poco antes de su muerte; Von Gonler nunca perdonará haber perdido.  

Saladino, por Couceiro

Saladino, por Couceiro

En 1911, conquistan San Juan de Acre, pero Eamon cae muerto en uno de los ataques de Saladino para recuperar la ciudad.  Es allí donde el Sultán sabe por primera vez de la ferocidad del guerrero con un cráneo en el escudo.  También en la batalla de Azotus, donde Cormac rescata en combate al rey Ricardo, en presencia de sir Rupert del Vaille; y en Jope, donde es salvado de morir por Sieur Gerard de Gissclin.  Cuando se firma la paz, y sus amigos son recompensados (Sir Rupert es nombrado senescal de Antioquía y Sieur Gerard señor del castillo fronterizo Ali-El-Yar), FitzGeoffrey decide viajar a Irlanda. Mas allí no encuentra quien necesite su espada y regresa, para ponerse a las órdenes del hombre que le salvó la vida, y ayudarle en sus contiendas con los sarracenos.  Es aquí donde comienza la historia de Halcones de Ultramar.

El relato es, básicamente la crónica de una venganza, el cobro de una deuda de sangre que el gaélico se ve impelido a realizar por honor, por la memoria de un amigo que ha sido traicionado: cuando llega a Antioquía (un inciso: en el cómic se indica que en 1190.  No es posible: las tropas de Ricardo I desembarcan en Acre en junio de 1191, así que los hechos no pueden transcurrir antes de 1192), Cormac conoce a través de Sir Rupert que Gerard de Gissclin ha muerto y su castillo saqueado y reducido a ruinas, por las tropas de Nureddin de El Ghor, un jeque con aspiraciones que ha roto la paz de Saladino, pero ante la aquiescencia y dejación de su vecino, Conrad Von Gonler, a quien solicitó ayuda y éste se la negó, en recuerdo de la derrota sufrida en duelo.  Fitzgeoffrey irá a por ambos, en solitario, para evitar un movimiento de tropas que rompería la paz.

Venganza

La adaptación al cómic es excelente.  Principalmente, porque Michael Alan Nelson no pretende corregir a Howard (como hacen otros, y fracasan), sino que traslada su relato de forma fiel al nuevo medio, y son las palabras del tejano las que nos cuentan los hechos, sin apenas cambios, sin pretender mejorarlo. Porque R.E.Howard es bueno -muy bueno- en lo que hace -narrar historias, dibujar con palabras que impactan en la mente del lector situaciones, sentimientos y la acción de sus personajes-, y un medio en el que interviene el dibujo como componente básico, si está bien hecho y se integra en la historia, sirve a la perfección para transmitir su legado, como se ha demostrado antes. Eso sí, como complemento a su narrativa única, no para sustituirla.

Y el dibujo de Damián Couceiro (incluso el color de Tumburús) se adapta muy bien a los requisitos exigidos: estilo natural sin llegar al hiperrealismo, un correcto tratamiento y ambientación de la época, y dibujo muy expresivo.  Posiblemente sea esa su mejor virtud: la expresividad intensa y cómplice con la que nos traslada la acción, no sólo con actos y figuras en movimiento, sino mediante los gestos, unas expresiones que traslucen las sensaciones de los protagonistas y cuantos les rodean hasta hacerte sentir partícipe de los mismos.  No muchos lo consiguen; y es justo reseñarlo.  Observad si no la escena en dos páginas (también las anteriores) en la que Cormac ajusticia a Von Gonler, la expresividad de esos rostros que transmiten sentimientos.  Silencios de espada 1Silencios de espada 2Y no sólo gestos. Durante el asalto a la fortaleza de El Ghor, cuando Cor-mac se enfrenta a una treintena de enemigos, la can-ción de las espa- das  se traduce en silencio que impac-ta, y durante 10 páginas sin pala-bras (entre las dos que ofrecemos) asistimos sólo  a ecos de aceros que entrechocan y sangre de vidas que se desvanecen. Todo un acierto, sin duda, que transmite la matanza mejor que las palabras; una idea al parecer del editor Matt Gannon, que resaltamos.

Un cómic no es bueno porque tenga un buen dibujo, sino por las sensaciones que transmite, y cómo lo hace. Y Halcones de Ultramar, os lo aseguro, transmite mucho.  No os lo perdáis.

  1.  Cormac Fitzgeoffrey’s Kin in the Crusades y A Woman of the O’Briens.
  2. Calvaria ad Victoriam: A Look At Cormac Fitzgeoffrey, Part Three.

CormacFitzGeoffrey Yermo

VINDIUS, El Guerrero del Norte, de Luis Guillermo del Corral

Ficha  VindiusPoco después de terminar la Segunda Guerra Púnica, un destacamento de la milicia romana asentada en Tarraco persigue a un asesino cartaginés por tierras cántabras. Allí se les une Vindius, un formidable montañés con un parche en el ojo derecho, que les sirve de guía por aquellos parajes inhóspitos.  Pronto descubren que el hombre apodado la Muerte Blanca, por su ferocidad guerrera y el color de sus cabellos, no es uno más de aquellos bárbaros cántabros o astures que colaboran con las tropas de Roma; y Milciades, el legionario de origen griego que más tarde narra sus crónicas y goza de su amistad, terminará admirándolo y conociendo su historia, el por qué de su continuada relación con lo sobrenatural.

Luis G. del Corral es un admirador de Robert E. Howard.  Nunca lo ha negado, y se le nota.  Y, bajo el enlace de la persecución del cartaginés huido, en Vindius, el guerrero del norte, presenta una sucesión de relatos de Fantasía Heroica de corte antiguo, muy en línea con el autor tejano y esa esencia añeja de los viejos pulps, donde no existen grandes movimientos de masas, fines elevados o civilizaciones en peligro por la amenaza de un Mal superior, sino acción local sin límites, exaltación de lo personal (el contrapunto de la barbarie frente a la civiliza-ción no falta), entremezclada con elementos y seres sobrenaturales de toda índole.

Mapa Cantabria Antigua

Pero, sin duda, el acierto del autor consiste en construir un personaje de tintes howardianos con personalidad propia, pues bebe en fuentes cercanas, de nuestra misma patria, tan rica en historia y protohistoria, mitología y leyendas; algo que siempre apoyé y he pretendido hacer desde la época de Berserkr (donde ya se publicaron los relatos fantásticos de El Cid de Eugenio Fraile, o el Nórax de Tartessos del que esto escribe, entre otros).  Una riqueza ancestral que muchos no tienen y por ello han de inventar mundos ficticios; y nosotros, que disponemos de ella a raudales, no utilizamos lo suficiente.  Luis Guillermo lo hace, y sitúa su personaje en un lugar y época concreta (el norte de España, sobre el 192 a.C.), y lo enraiza con usos y costumbres de los cántabros de entonces descritos en textos romanos y, sobre todo, con la mitología de su tierra: el Ojáncano (el temible cíclope cántabro), la Anjana (ser féerico, contrapartida del anterior), el mítico monte Vindio (Blanco) de paradero incierto, de quien toma el nombre.

Vindius promo faceVindius tiene mucho de Conan, para qué negarlo: su tamaño y fuerza, un origen en montañas inhóspitas, fiereza y habilidad en combate, compromiso de palabra, y ese instinto bárbaro frente a lo sobrenatural. Pero también diferencias notables: un parche cubre su ojo derecho, perdido en la juventud en el enfren-tamiento con el Ojáncano, al que extirpa y come el corazón y bebe la sangre para adquirir su fuerza vital, que renace en combate; y, elegido de la Anjana, no reniega de la magia (o el favor de los dioses, a quienes respeta). Fuertemente armado siempre, embraza escudo o lucha a dos manos con hacha de doble filo y falcata; porta puñal y venablos mortales; y aunque celoso de su libertad, no duda en aceptar como recompensa la ciudadanía romana, contrapartida de un Bran Mac Morn más cercano en el tiempo.  Y en cuanto a su imagen gráfica, José Baixauli lo reproduce de forma admirable.

ojáncanoEl volumen recopila todas las aventuras del cántabro escritas hasta el momento (vendrán más en el futuro), desde su juventud hasta su partida a Roma junto a Milciades, camarada y biógrafo.  No es en sí una novela, sino la conjunción de diversos relatos cortos, historias independientes entre sí (lo que facilita su lectura) pero nunca inconexas, pues se enlazan y secuencian con esa persecución del cartaginés por los hombres-águila; un periplo por el norte ibérico hasta la finis terrae, y su regreso a Tarraco, poblado de seres y personajes de origen mágico o sobrenatural, enanucos, muertos vivientes, hombres-serpiente, gusanos de la tierra, criaturas mágicas, y seres superiores extraídos con acierto de otras mitologías o reinos protohistóricos (aunque no perdono -dicho esto con cariño, por supuesto- esa mezcla extraña de “mi” Tartessos con magos egipcios -los malos de REH-, un tanto forzada quizás y algo fuera de contexto).

La obra recoge también la evolución de su autor a lo largo del tiempo, entre el primer relato y el último. Y como tal, junto a momentos y recursos logrados presenta también esos fallos primerizos que caracterizan al admirador de Howard (para no señalar a otros, yo mismo los he cometido y sé de qué hablo), de utilizar un estilo literario sobrecargado en adornos, barroco, profuso en epítetos, sin el dominio que tiene el maestro.  Aunque mejora conforme avanza la obra y casi desaparece al final, puede llevar a alguno a desistir al comienzo.  No lo recomiendo: la obra se deja leer con gusto, y estoy convencido de que en el futuro Luis Guillermo va a ofrecernos momentos muy interesantes, y nadie querrá perderse el inicio de un buen personaje de Fantasía Heroica como Vindius, el guerrero del Norte, al que auguro un feliz porvenir

vindius

Buena edición de Dlorean, con portada muy atractiva de José Baixauli; tipografía agradable y presentación muy correcta, con cortes en los capítulos que componen cada relato, lo que ayuda y facilita su seguimiento.  Sólo proponer una mejora, fácil de solucionar en la próxima: en una obra de estas características se echa en falta un índice que nos guíe y de referencia.  Por lo demás, ¡adelante!.

Los próximos CONAN: EL PUEBLO DEL CÍRCULO NEGRO

EPDCN LibroConan y El Pueblo del Círculo Negro, la nueva adaptación al cómic de la novela homónima de Robert E. Howard, fue concebida en Dark Horse como un volumen fuera de colección, realizado por autores diferentes a los de la serie regular; como hizo en su día con Las Joyas de Gwahlur, de Phillip Craig Russell (otra pequeña maravilla ilustrada, con una visión de Conan muy diferente). En este caso, el encargo de adaptar la obra ha recaido en Fred Van Lente (quien se convertirá en marzo en el guionista oficial de la serie, tras el arco argumental de Conan el Bárbaro, que recrea su época junto a Bêlit y los corsarios negros); Ariel Olivetti se hace cargo del dibujo, impresionante, incluido también el color.

YasminaEl Pueblo del Círculo Negro es uno de los relatos (prácticamente una novela corta) más atractivos y recordados del autor tejano, no sólo por la esencia angustiosa de terror lovecraftiano y brujería que rodea a los Videntes Negros de Yimsa, que pervive en la memoria de todos a través de los años (quién no recuerda esa escena magistral en que uno de ellos extrae el corazón palpitante de Kherim Shah de su caja torácica, que estalla con un simple gesto y vuela hasta su mano, utilizada literalmente en Indiana Jones y el templo maldito; o la flecha que se convierte en áspid venenoso cuando hiere a Valeria en el film de John Milius); sino por ese final magnífico en que la Devi Yasmina rechaza un papel de secundaria y mujerYasmina 2 temerosa que le correspondía hasta el momento, y asume orgullosa su rol regio de gobernante para dar una réplica descarada y altiva, al tiempo que agradecida, al cimmerio.  Como ya apuntara Fred Blosser (1), Yasmina puede no ser una de las mujeres guerrera de Conan en sentido estricto, pero su actitud y respuesta desafiante le otorgan, sin duda, esa consideración y mérito.

En esta historia, Howard traslada a la Era Hiboria uno de sus escenarios más queridos y conocidos: el exotismo de Pakistán antes de su independencia, la India y Afganistán, con sus luchas internas e intentos de dominio imperialista por las potencias, que ya utilizara como marco de las aventuras de otros personajes carismáticos, Kirby O’Donnell, yFrancis Xavier Gordon, “El Borak”; aquí se transforman en Vhendia y Afgulistán, con Turán como potencia expansionista. Y al exotismo de aquellas aventuras e intrigas rodeadas de sectas y dagas curvadas por entre callejas sombrías o pasos de montañas, en El Pueblo del Círculo Negro se unen las artes oscuras y la magia de los videntes y acólitos para conformar una fantástica historia de Espada y Brujería en la que Conan termina envuelto.

Espectaculares portadas de Olivetti

El cimmerio es ahora jefe de guerra de las tribus de montañeses afghulis, unificadas bajo su mando, que atacan y saquean con éxito caravanas y ciudades en Vendhia y puestos fronterizos de Turán.  Tiene algo más de treinta años, lo que supone un salto de casi diez respecto a los episodios narrados en la serie regular, y quedan pendientes de narrar historias intermedias de REH como Un hocico en la oscuridad, La Sombra deslizante (Xuthal del Anochecer), Nacerá una bruja y El demonio de Hierro, en este orden, según la moderna cronología de Dale Rippke.  Pero Fred Van Lente eligió ésta de entre las cuatro que Dark Horse le ofreció adaptar, por ser una de las mejores y más significativas del cimmerio, y contener el personaje femenino más interesante.  Y según manifiesta en una entrevista a Newsarama, confecciona una adaptación fiel de la historia de Howard, en la que mantiene un 98% de los diálogos originales, con pocos cambios en la dramatización de su narrativa.  Es verdad, aunque en mi opinión, no alcanza el mimetismo casi idéntico que reflejaba Roy Thomas en sus adaptaciones. Van Lente confiesa no haber tenido en cuenta aquella primera versión, para no verse influenciado y partir de cero desde el relato original. El resultado es un cómic diferente, mucho más visual que descriptivo, sin apoyo de aquellos textos profusos que engrandecían la narración.  En este sentido, cada uno tendrá sus propias preferencias…

EPCDN mix 1

En el aspecto gráfico, no podremos encontrar dos versiones más diferentes de una misma historia; frente a la oscuridad y grandes manchas de tinta utilizadas por el tamdem Buscema/Alcalá en la versión Marvel, ese sombreado artesano cercano al grabado y de regusto pulp tan característico del artista filipino, Ariel Olivetti realiza una interpretación visual más moderna de la obra, acorde a los tiempos que corren; en ella prevalece un colorido impactante, alegre, claro (¿con exceso de blanco, tal vez?), aplicado directamente sobre el dibujo a lápiz, sin tintas, así como la foto-composición, el collage, y arreglos digitales bajo photoshop.  El resultado impresiona sin duda; impacta en el lector y consigue una obra muy diferente a la anterior, fruto de tiempos distintos.  No quisiera entrar en comparaciones de conjunto, sobre cuál de las dos versiones es mejor; me parece injusto enfrentar concepciones tan desiguales.  Mejor me quedo con ambas y, puesto que sobre gustos no hay nada escrito, que cada uno elija.

EPCDN mix 2

Eso sí, crítica sobre aspectos concretos o reflexiones, sí haré.  Por ejemplo, sigo pensando que el uso de técnicas digitales en el dibujo, frente a una espectacularidad en el colorido y la foto-composición, en ocasiones confiere un rictus innatural a los rostros que no consigue reflejar bien las expresiones; también aquí sucede.  Y me ocurre como en las películas: la aplicación del CGI contribuye a engrandecer la historia; pero una obra digital al completo, incluido los personajes, resulta extraña. No sé dónde acabará el cómic, cuya base es el dibujo (a mano): el uso de técnicas digitales como ayuda lo engrandece, pero a veces tengo la sensación de estar “leyendo” un vídeo-juego…

Conan OlivettiPor otro lado, aceptando sus muchos aciertos en el resultado global, no termina de convencerme la imagen que Olivetti confecciona de Conan, por muy especta-cular que resulte su figura: ese aspecto tan rudo, “acatetado”, siempre huraño, hipertrofiado y poco flexible; la expresión de bruto zopenco que a veces refleja su rostro, sin un brillo de inteligencia en la mirada, no corresponde a mi entender a alguien capaz de alcanzar sus logros (y no en el sentido físico): estrategia en la batalla o sus decisiones, líder de hombres donde quiera que vaya, vencedor sobre magos y sabios (que serían los “listos” de la época)… Reflexión: ¡cuánto mal le ha hecho el cine a la figura del cimmerio!: ese rostro hierático de Schwarzenegger, o aquella frase sobre el sentido de la vida: “aplastar enemigos, verles destrozados, oír el lamento de sus mujeres”… (para recordar, aquí).

Diseño de Conan

En cuanto a la narración gráfica, encuentro alguna discontinuidad y saltos poco naturales en alguna escena y páginas, que no sé si corresponden al guión o su interpretación.  El cómic es un arte secuencial, donde no todo consiste en presentar dibujos y fondos espectaculares de colorido llamativo, con enfoques fijos y algún que otro desplazamiento de cámara; la intensidad, la tensión narrativa (sobre todo en escenas de acción) se consigue gracias a cambios continuos de planos y enfoques enfrentados, diferente; y en ese aspecto, aunque los usa, Olivetti debe continuar aprendiendo. Aún recuerdo (y he revisitado) aquellos picados y contrapicados profundos en las montañas himelias; o ese tórax estallando, el corazón saliente, la intensa sensación de movimiento que se nos ofrece en tan sólo dos viñetas en la versión de Marvel; pero claro, hablamos de Buscema, the Big John

El Amo de Yimsa

El corazón de Karim Shah,        en ambas versiones.

Pese a lo dicho, que nadie se llame a engaño: Conan y El Pueblo del Círculo Negro, de Van Lente y Olivetti, con sus defectos y aciertos, resulta una obra atractiva, que me ha gustado ver; una visión gráfica diferente y no poco espectacular del cimmerio y la obra de Robert E. Howard, adaptada a los tiempos que corren.  No faltará en mi biblioteca -y la recomiendo en la vuestra- cuando, dentro de algunos meses, se publique en España.

  1. Conan’s Women Warriors: Salome, Yasmina, Bêlit, Red Sonya of Rogatine, en Savage Sword of Conan #1, (1974)

 

Los próximos CONAN: LA HORA DEL DRAGÓN – CONAN EL CONQUISTADOR

conan-los-fantasmas-de-la-costa-negra_portadaMuy pronto estará (si no ya en estas fechas) en las librerías españolas el siguiente volumen de la serie Conan de Dark Horse: Los Fantasmas de la Costa Negra, un invento editorial fuera de continuidad, para aprovechar el efecto Bêlit, antes de publicar el volumen donde se narra su muerte: la historia sucede en el futuro, cuando Conan ya es rey (pero sin Timothy Truman al guión…) y recibe visiones del fantasma de la mujer pirata, su primer gran amor, que no descansa tranquilo; entonces decide acudir a su llamada y concederle la paz que ansía, junto a una extraña hechicera…

 Pero como pronto hablaremos al respecto, lo dejamos para esa ocasión. Adelantemos ahora una visión sobre los próximos volúmenes que prepara Dark Horse, aún sin fecha de publicación en nuestro país: La Hora del Dragón, y su continuación, Conan el ConquistadorEl Pueblo del Círculo Negro, La Canción de Bêlit, y Conan el Vengador.

La Hora del Dragón – Conan el Conquistador.

La hora del Dragón 1-6 Gerald Parel

Se trata de los dos volúmenes (6 números cada uno) en los que la pareja habitual para Conan Rey, Timothy Truman al guión y Tomás Giorello, con colores de José Villarrubia, adaptan la única novela completa que Howard escribió sobre el personaje; y si ésta es excelente, no menos lo es lo publicado hasta ahora de su adaptación.

El primer volumen recopilatorio de La Hora del Dragón ya se ha completado en los USA, y mantiene el nivel de excelencia demostrado en los dos anteriores, La Ciudadela Escarlata y El Fénix en la Espada, de los que ya di mi muy favorable opinión, que podéis repasar siguiendo los correspondientes enlaces (también un avance previo de éste).  El único fallo que le encuentro es que de las seis magníficas portadas de Gerald Parel (arriba) hayan elegido como portada del tomo una de las menos llamativas (la última); yo me hubiese decantado por la primera, o la alternativa de Manuel Sanjulián, con un Conan impresionante en su trono.  Ojalá Planeta tenga a bien ofrecérnosla en la edición española (no antes de mayo, según sus avances).

La Hora del Dragón 1 alternativas

La historia se nos narra siguiendo el formato elegido por Truman para las crónicas del monarca: siguiendo las indicaciones de R.E.Howard sobre que se mantuvo numerosos años en el trono, un Conan envejecido (pero impresionante aún en manos de Giorello, como no me canso de repetir),  narra a Pramis, el escriba nemedio enviado por el consejero Publius, sus aventuras previas desde que alcanzó la corona (y que da origen de las Crónicas Nemedias).  En esta ocasión lo hace ante la tumba de Zenobia, su reina, a quien conoció durante este episodio. Y así, capítulo a capítulo, y con alguna lágrima furtiva que escapa de sus ojos, el rey de Aquilonia cuenta los hechos que se iniciaron durante el ocaso del año de León y la víspera del año del dragón (y nos regala algunas escenas de ternura insólita protagonizadas por alguien que vivió siempre cercano a la violencia):

LHdD Viejo

LHdD Xaltotum

Conspiradores… y Xaltotum vive

2- La invasión del reino por Tarascus, y su captura deparan escenas épicas:

LHdD Invasión

Un viento oscuro sobre el valle del Valkia

3 – La huida de Nemedia introduce a una valerosa Zenobia, digna reina de un guerrero:

LHdD Zenobia

El Habitante del Foso…

4 – El regreso furtivo a Aquilonia, con ayuda a un insólito futuro aliado:

LHdD Regreso

El velo rasgado… y Zelata

5 – La entrada secreta en Tarantia y liberación de una seguidora antes de ser ajusticiada por el usurpador, por no renunciar a su memoria:

LHdD Torre de Hierro

Albiona en la Torre del Hierro

6 – Hasta la llegada a Poitain, con ayuda de los sacerdotes de Asura, para preparar junto a su amigo Trocero la reconquista del reino usurpado:

LHdD Poitain

Regreso a Poitain con Asura

Truman y Giorello mantienen la misma estructura de la novela original, e incluyen, sin variar, dos episodios por número, intercalando en ocasiones referencia al “presente”, como hilo conductor de la crónica narrada, por lo que el resultado es altamente fiel a su origen.  En todo caso, los dibujos resultan algo menos espectaculares que en ediciones anteriores, y el colorido de Villarrubia me ha parecido algo menos luminoso; o quizás es que, ya conocido, me ha sorprendido menos.  Sin embargo, configuran uno de esos volúmenes que al aficionado le gusta poseer en su biblioteca.

La segunda parte de La Hora del Dragón ha comenzado a publicarse en USA en cuadernillos mensuales, de los que están en preventa hasta el tercero, cuyas portadas, de Giorello, reflejamos a continuación, con el dibujo a doble página que recuerda los hechos acontecidos anteriormente.  En esta ocasión bajo el título genérico de Conan el Conquistador (así se llamará el volumen que los recopile), en recuerdo al título que Lyon Sprague de Camp dio a la novela en 1967, cuando recopiló la obra del cimmerio.

CeC 1-2-3 GiorelloCeC 1p2-3¡Qué ganas de verlos por estos lares ¿verdad?!  Aún debemos esperar un poco.

Pero no os preocupéis, os mantendremos informados de todo mientras tanto.  Eso sí, para no extendernos demasiado, sobre El Pueblo del Círculo Negro, La Canción de Bêlit, Conan el Vengador, y… Nacerá una Bruja, hablaremos en próximas entradas… pronto.

Hasta entonces

CONAN el Bárbaro, volumen3: éstos no son Bêlit ni Conan

Ficha CB3

No voy a extenderme demasiado: el título de la entrada lo adelanta todo, y no se refiere al dibujo de la portada, que resulta aceptable (no en vano Bêlit conserva cierto parecido con la que diseñó Buscema en su día), sino al desarrollo de los personajes que realiza Brian Wood, guionista aclamado por Northlanders, pero que aporta muy poco, o nada, al personaje creado por R.E. Howard.

El volumen de Planeta (de edición magnífica como los anteriores, excepto por ese fallo repetido en los créditos de portada, que no indica los dibujantes reales) es prescindible (como el previo), y sólo aconsejo su adquisición a los fans muy frikis de cimmerio, que compramos todo cuanto se publica.  Recoge dos arcos argumen-tales de tres números cada uno, como es habitual en las historias de Wood:

La mujer del Muro (o las Almenas), en la que el guionista idea una nueva historia sobre el pasado de Bêlit y sus padres, y donde hace adoptar a la mujer pirata un comportamiento absurdo e incompatible con el del personaje ideado por Howard, abandonando el Tigresa y a Conan, de quien está perdidamente enamorada, por un regreso a su familia en el desierto profundo de Shem (si fuera por un tesoro, sería admisible…); y que resulta más incomprensible aún cuando en números anteriores (también prescindibles) ella acompaña al bárbaro a Cimmeria, y conoce a su madre…  Si algo puede salvarse de estos números, aparte de sus portadas, es el dibujo de Mirko Colak, correcto y cercano a unos cánones de realismo a los que estamos acostumbrados para el personaje, no los que últimamente ofrece Dark Horse, rallando lo experimental, “underground”, o casi infantil…

El segundo arco, encontramos a la pareja en Ophir, antes de su regreso a los mares, en un antro de placer, abandonados a la lujuria y las drogas.  Y es bajo los efectos del loto amarillo donde Conan vive un sueño de su vida junto a Bêlit, náufragos en una isla perdida, ellos solos y sin más compañía que dos hijos, hasta su muerte, ya viejo.  Los dibujos son de Davide Gianfelice, poco atractivos.

Como digo, un volumen absolutamente prescindible, que nada aporta a la historia de Conan, y menos a la de Bêlit, pues todo él como gran parte del anterior, transcurre en tierra, lejos del mar.  Un volumen que, además, traiciona de nuevo el espíritu original de Dark Horse para la serie, donde sólo se basarían en historias, fragmentos, o poemas originales de Howard para componer la nueva historia del cimmerio en cómics.  Puede que analizando las historias fuera de contexto, con otros personajes, no sean malas; pero no son de Conan.

Menos mal que el siguiente volumen enlaza ya con “La Canción de Bêlit“, donde se adapta la segunda parte de la historia original, y pondrá fin a esta poco afortunada adaptación de la vida del cimmerio junto a la pirata shemita, y que, para inventar algo nuevo, no contiene ni asomo de aquella pasión, aventura y épica que -con sus defectos- concibieron en su día unos Roy Thomas y John Buscema geniales.

Como digo en el título, el Conan de Brian Wood no es mi Conan, ni lo es su Bêlit (ni se acercan a los de Howard, por supuesto).

CB 22En el próximo volumen, “La Canción de Bêlit”