Episodios Nacionales: Trafalgar. De Benito Pérez Galdós

El primero de los Episodios Nacionales, la obra magna de un gran escritor, narrador, dramaturgo y cronista del siglo XIX, considerado por muchos el mayor novelista español después de Cervantes.

Este episodio, al igual que las 10 novelas que componen la primera serie, está narrado desde la visión de un niño de Cádiz, un pícaro de 14 años que más adelante conoceremos como Gabriel de Araceli, que narra, en primera persona, experiencias y vicisitudes propias y las costumbres de una época, un periodo trascendente de nuestra historia, que va desde Trafalgar a la Guerra de la Independencia frente al invasor francés.

Los Episodio Nacionales forman un corpus de 46 novelas cortas agrupadas en cinco series, cada una con un narrador común; una obra magna en su conjunto, precursora de la novela histórica actual, que abarca setenta años de nuestra historia (entre 1805 y 1875) en forma de folletín costumbrista, el que las aventuras de los protagonistas se cruzan con los grandes sucesos de aquellos años, narrados desde la perspectiva cambiante del autor en el momento en que escribe cada serie: el fervor épico de la primera (Guerra de la Independencia), sus ideas liberales en la segunda (lucha entre liberales y absolutistas), la más radical y anarco-socialista de la tercera (primera guerra carlista) y cuarta (revolución de 1848 hasta la caída de Isabel II), y el escepticismo de la última (restauración borbónica de Alfonso XII).

En Trafalgar, el niño Gabriel recuerda los momentos felices de su niñez en las playas de Cádiz, una madre viuda a la que adora y un tío borracho que los maltrata. A los 14 años queda huérfano, momento en el que inicia una vida de trapicheos y consigue escapar de la leva obligatoria al ser acogido como paje por don Alonso Gutiérrez de Cisniega, antiguo capitán de navío, retirado por la edad y sus heridas, que le evita transitar la senda dickensiana de penurias a la que estaba abocado. Su vida con la familia se convierte en un retrato costumbrista de la época, algo excesivo, quizás, para el gusto de hoy: los juegos infantiles con la niña de la casa, su enamoramiento y celos hacia el pretendiente… En la descripción del matrimonio también utiliza estereotipos demasiado arquetípicos: doña Francisca, la buena señora de gran corazón y verbo exuberante (la voz sensata del pueblo, tal vez, invalidada por sus modales), que siempre se queja de la armada y la guerra, o el caballero, que no habla sino de barcos, antiguas batallas y el error ajeno que le costó la derrota y la herida que le invalida; y un tercer componente, Marcial, marinero y confidente del marido, compañero de aventuras marinas y de agua dulce, lisiado múltiple en diversas batallas que, en conjunto, le convierten en un remedo de aquel gran marino y estratega que fue, cien años antes, Blas de Lezo; y, como aquel, conocido con el mote de «medio hombre«, por las muchas mutilaciones que sufre en su anatomía.

El Santísima Trinidad

Pero, una vez superado el introito costumbrista de la época, en el que no faltan notas de humor como el «cuñadismo» de Marcial o el «fantasmeo» de Malespina [términos ambos de nuevo cuño, pero de rancio abolengo a lo que se ve]), y tras las rocambolescas peripecias que conducen al embarque del trío (Gabriel y los dos marinos jubilados) en el mayor buque de guerra construido hasta la fecha, el Santísima Trinidad, Galdós da inicio a la aventura, la gran batalla naval que tuvo lugar junto al cabo Trafalgar el 21 de junio de 1805, que supuso la derrota de la armada española, aliada a la francesa de Napoleón, a manos de los ingleses.

Y, en Galdós, aventura es sinónimo de realidad, documentada y veraz, por la cercanía de los hechos (68 años antes) y el haber contado con el testimonio de un viejecito simpático, ataviado de levita y chistera anticuadas, de apellido Galán, que encontró en Santander, que había participado en la batalla como grumete a bordo del Santísima Trinidad. Suyos son, pues, los recuerdos que don Benito plasma en la obra, aderezados con sus pensamientos y verbo florido. Suya la experiencia y vivencias que narra en primera persona Gabriel, cronista improvisado pero avatar indiscutible de aquel otro que vivió los hechos en realidad. No obstante, no considero suyas -de Galán– sino del autor, las sensaciones múltiples que transmite, sus sentimientos cambiantes, las emociones y pesares que nos traslada al describir hechos y personas, sus actitudes y poses extremas.

En este sentido, Galdós, como cronista de una época cercana a la suya, muestra ecuanimidad al transcribir las percepciones del personaje y su visión del enemigo, «el pérfido inglés», primero con la visión de un niño de playa que los considera -por lo que ha oído- poco menos que demonios, piratas sin patria ni sentimientos, bandera ni honor, y la realidad, que muestra a sus ojos vírgenes la verdad de unos seres iguales a los que conoce, tan humanos y pérfidos como los suyos -los nuestros, «los españoles«-, capaces de sentir desprecio (como el que sienten los suyos en el «entierro» marino de su tío fallecido) o, tras la batalla, atender a los heridos de ambos bandos, aunque sean prisioneros. También realista, cuando describe un combate plagado de heridos y muertos sin recrearse en la sangre y dolor que le son propios, pero mostrando con toda crudeza el sufrimiento que le acompaña (que atempera con toques de humor en las palabras de Marcial y Malespina).

Un Galdós crítico, que analiza (con la voz sensata -aunque incómoda- de doña Francisca) las causas de una derrota, justificada -con acierto- en los errores del mando francés, un almirante Villeneuve desprestigiado, en una guerra que no era nuestra y a la que nos vimos arrastrados por los acuerdos con Napoleón.

Crítico también con nuestro mando principal, que no supo imponer la decisión de todos los comandantes de navíos españoles –Churruca y Alcalá Galiano entre ellos- de no combatir al inglés en mar abierto. Gravina, también en contra, no tuvo la inteligencia emocional suficiente para negarse cuando Villeneuve invocó al valor (un exceso de testosterona ha sido siempre el mal de nuestros compatriotas; cuánto más del ejército).

Y crítico, asimismo, cuando compara –sin acritud, pero ahí está– la situación de ambas armadas: más numerosa, preparada y profesional la inglesa, con Nelson al mando; mal pagados nuestros cuadros y mal pertrechada la tropa (otros males endémicos del país) por mucho valor que pusieran; y una marinería poco especializada, obtenida por la leva obligatoria, compuesta de ancianos, mendigos, campesinos, soldados de infantería y reclusos liberados.

Con todo, la historia hubiese sido distinta de haber mantenido la flota en Cádiz como proponían nuestros ilustres marinos: la durísima tormenta que tuvo lugar tras la batalla habría desarbolado gran parte de la armada inglesa en alta mar. Quizás, así, el almirante Nelson no hubiese muerto en la batalla; ni nuestros comandantes. Pero la historia es la que es…

Muerte de Nelson en Trafalgar, obra de Denis Dighto

Tras la batalla y la tempestad, un Gabriel superviviente y testigo de la derrota, no soporta las desventuras del amor juvenil y encamina sus pasos hacia Madrid, donde continuará sus aventuras a lo largo de otras diez novelas (nueve en realidad), transitando por los Episodios Nacionales que componen la primera serie; en la corte de Carlos IV, los levantamientos del 2 de mayo, la batalla de Bailén, Chamartín, Zaragoza, Gerona y Cádiz, con Juan Martín el Empecinado, hasta la batalla de los Arapiles, el 22 de julio de 1812. Todo un folletín de aventuras que utiliza su figura como fondo y excusa perfecta para enlazar y contarnos los hechos relevante que tuvieron lugar durante la Guerra de la Independencia, verdadera protagonista de esta historia.

Pérez Galdós, por Joaquín Sorolla

Los Episodios Nacionales recrean una parte de nuestra historia pasada, una crónica novelada pero realista y veraz, de la España del siglo XIX, que Galdós recorrió en trenes de mala muerte para conocer de cerca. Su estilo es fluido, un tanto recargado y florido en adjetivos, propio de la época, pero con diálogos frescos y naturales, entresacados de conversaciones de gente corriente a la que espiaba con discreción para copiar sus detalles. Miembro de la Real Academia de España, diputado liberal en varias ocasiones, Cronista de España por designación popular y candidato al premio Nobel de Literatura en 1912 (la Iglesia impidió su nombramiento), Benito Pérez Galdós es, sin duda, parte de nuestro acervo cultural.

Muchos de nosotros, sea por comodidad, desidia o procrastinación, hemos dejado a un lado y desconocemos a fondo su obra. Yo entre ellos, lo confieso, pese a que siempre he tenido en casa sus Obras Completas, en una edición de dos volúmenes de 1945, heredada de mi padre (algo leí de joven, pero lo dejé). Es la que he utilizado ahora para releer Trafalgar, y la que seguiré usando hasta redimir mi pecado. Ya os contaré.

EL CODO DE LA TORCAZ, de Damián Cordones,

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«La alucinación epistemógica, lo que Jesualdo Salguero llama METANOIA (que distingue de la alucinación emancipadora), consiste en la incapacidad de distinguir los diversos sistemas de pensamiento que estructuran el mundo, una confusión metafísica que determina su percepción a priori (una paranoia trascendental). El sujeto construye un único sistema con piezas de otros sistemas (paranoia) y pretende capturar el exterior (Ver es capturar).»

Resulta complejo catalogar El Codo de la Torcaz con un calificativo que la defina exactamente, encuadrarla en un género, encontrar una etiqueta que facilite y dirija los pensamientos del lector, le oriente o lo atraiga a su lectura. El propio autor dijo, en su presentación en Málaga: «el libro es un producto que se vende; por eso se etiqueta, como cualquier otro producto»; o sea, que en el complejo mundo comercial que nos ha tocado vivir, el libro requiere, necesita, precisa una etiqueta, y hay que buscársela. Sin embargo, Damián Cordonestoda su obra, por elección propia– es un autor difícil de catalogar. La editora, Pilar Márquez lo clasificó como autor experimental, y yo estoy de acuerdo (aunque él mismo admita que «todo lo experimental deja de serlo con el tiempo«). Pero hay que poner etiquetas; son necesarias.

Y aunque considero que al autor no hay que etiquetarlo porque se le estaría encasillando, sí considero que a un libro, como resumen rápido para quien no lo conozca hay que ponerle etiqueta; aunque (como en este caso) no exista una que lo defina con precisión. Por eso –y porque es mi crónica y estoy en mi derecho a hacerlo-, me lo invento (como hacen los autores, editores o directores de márketing todos los día). También porque la etiqueta «Surrealismo lisérgico» me pareció divertida -además de apropiada- para definir esta obra de Damián (si no, tiempo habrá para debatirlo en persona, una tarde agradable de café y copas).

¿Cómo, si no, podría definir una obra compleja que (y es sólo mi visión personal, que cada cual extraiga las conclusiones que quiera tras su lectura), con términos realistas, trasciende la realidad y la nos la devuelve bajo un tamiz de irracionalidad imaginativa? Más cuando esta realidad sucede al influjo de la mescalina:

Su protagonista es un yonqui adicto a la heroína, bajo protección de Sawa -cocinero y fuente de la red de distribución de drogas en la ciudad- que intenta desintoxicarle intercalando chutes con un derivado del mescal; en un entorno de presión, deterioro y miseria, ocultos en una casa ruinosa del casco viejo, cuyos vecinos resisten frente al acoso de la corporación y los agentes inmobiliarios de M0rne, que pretenden su desahucio, demoler el barrio y construir un complejo de oficinas en su lugar; en una ciudad indeterminada, que igual podría ser Granada que una de aquellas renacidas de la plaga de fractal en La Era del Espíritu Baldío (el autor utiliza aquí un sistema de anotación y catálogo por listas, muy similar al de entonces aunque más desarrollado).

La historia la narra el protagonista cuando intenta reconstruir y mantener la red Torcaz de distribución de drogas, ante la incapacidad temporal de Sawa, a partir de sus propias anotaciones, que apunta y revisa una y otra vez al influjo de las drogas y el tratamiento de mescalina alterada, los apuntes encriptados de Sawa sobre su sistema de distribución y el ensayo que éste escribe sobre Filosofía Libertaria. Como modelo utiliza el sistema de desplazamiento de las blatodeas (cucarachas, en cristiano) que infectan y plagan la casa.

Si con lo dicho no os parece correcto el calificativo de Surrealismo lisérgico, puede que sea yo quien requiera tratamiento…

Si esta historia, narrada en un continuo estado de alucinación y los desvaríos de un yonqui, pero con tremenda lucidez no te atrae, tú te la pierdes. Porque, a lo señalado hay que añadir que Damián Cordones escribe de maravillas, con un lenguaje fluido y de pensamiento abierto al subconsciente, que te atrapa y engancha desde el primer momento y te hace cómplice de la investigación del protagonista, sus dudas y reflexiones, su intento por discernir qué está pasando, cómo actúa Sawa, a qué modelo responde el funcionamiento de la red Torcaz, cómo intervienen las palomas o las blatodeas, o qué ha querido decir él mismo en sus anotaciones previas, que revisa, tacha, corrige y puntualiza continuamente. Y, aunque parezca mentira, todo cuadra y el sistema Torcaz persiste (la revolución, si eso, en otro momento…). La historia -las historias de Damián- no se ajustan al canon clásico occidental de «principio-nudo-desenlace», sino que, como en la tradición japonesa, suceden en mitad de «algo» que viene de antes y continúa después; el relato se detiene y debe ser el lector -de nuevo cómplice- quien lo complete en su imaginación (un ejercicio complejo pero entretenido y apasionante, que se agradece).

Y, sobre todo, te perderías un trabajo ingente de edición creativa, la consecución de un reto editorial difícil de realizar (y superado con brillantez) para diferenciar y mostrar con lógica cada estado o revisión del autor protagonista; una sucesión de tintas a dos colores más negro en la misma página, sangrías, viñetas a diferente nivel, cajas de texto intercaladas, dibujos y signos, tablas… Ignoro cuánto del resultado final se encontraba en el texto original del protagonista autor, pero me consta que será poco lo que conserve del mismo y mucha la labor de edición realizada para obtener, pese a todo, una maqueta impecable; el único libro de la editorial que no contará con versión en digital porque -es verdad- perdería toda su gracia.

Aún recuerdo con agrado aquella sensación de impacto que causó, antaño, la singular edición de La Historia Interminable de Michael Ende y sus tintas a colores. ¡Qué maravilla! ¿verdad?. Pues la edición de El Codo de la Torcaz no le anda a la zaga y contiene mucho más trabajo. Un trabajo conjunto que ambos, Damián Cordones y Ediciones El Transbordador han hecho realidad.

Os recuerdo que un día, cuando todo acabe y la normalidad se recobre, vamos a celebrar un encuentro del Club de Lectura de Literatura Fantástica en Málaga con Damián Cordones, donde comentaremos su obra, las peripecias y vicisitudes de esta historia y, si Pilar Márquez se apunta y puede, las complejidades de su edición. Tenedlo en cuenta, no os lo vayáis a perder.

JUEGO DE TRONOS T5. Ep.06: NUNCA DOBLEGADO, NUNCA ROTO. Comentarios a la luz de los libros

JdT5x06-Aya y mil rostrosConocidas y comentadas ya las desviaciones de la serie de TV respecto a los libros, no insistiré en este aspecto y me limitaré a seguir el curso propuesto por los showrunners Beniof y Weiss, procurando disfrutar de ambos desarrollos.  Sólo añadir que G.R.R. Martin, en su blog y ante la avalancha de correos recibidos sobre el tema, se niega  a criticar y responder mal a estos cambios, y se limita a decir que televisión y libros tienen criterios distintos, son realidades diferentes; y lo hace con algunas frases contundentes, que reproduzco traducidas libremente:

El espectáculo es el espectáculo, los libros son los libros; dos narraciones diferentes de una misma historia…

He hablado del efecto mariposa. Pequeños cambios conducen a cambios mayores y éstos a grandes cambios….  Y, a veces, las mariposas se convierten en dragones…

David y Dan y Bryan y HBO tratan de hacer la mejor serie de televisión posible. Yo trato de escribir las mejores novelas que puedo. Y sí, cada vez más, ambas se diferencian. Dos caminos divergentes en la oscuridad de los bosques, supongo… pero todos mantenemos la intención final de llegar al mismo lugarMientras tanto, esperamos que lectores y espectadores disfruten del viaje… de ambos viajes.

 Y eso vamos a hacer…  algo que está casi garantizado.JdT5x06-Los mil rostros del diosEn la Casa de Blanco y Negro, Arya continua (a marcha forzada) su aprendizaje para convertirse en Nadie y ser un Sin Rostro, a base de dolor y palos, verdades que son mentiras y mentiras verdaderas, o actos de muerte piadosa frente al dolor. Se reproducen escenas similares a los libros, como la niña enferma, aunque no su ceguera temporal, donde aprende a utilizar otros sentidos.  Al final, sigue sin estar preparada para ser Nadie, pero sí otra persona (veremos si Gata de los Canales).

Jdt5x06-Jorah sin padreEl viaje de Tyrion, tan diferente al que realiza en papel, concluye con su captura junto a Jorah Mormont por esclavistas (en una escena que reclama algo más de acción), no sin antes comunicar a éste la muerte de su padre, el Gran Oso, que no sucede en las novelas. Está claro que acabarán en las arenas recién abiertas de Meereen aunque por una vía muy diferente, una trama mucho más ligera (¿que se agradece…?), y un sinnúmero menor de personajes que podrían complicar en exceso el seguimiento del espectador (que no digan que los lectores no somos agradecidos…).

JdT5x06-AreoHotathY llega Dorne, con menos presencia de la que se espera por el título del episodio, en los Jardines del Agua de los Reales Alcázares, que acogen el enamo-ramiento de Tristane y Myrcella más creciditos de lo que describe Martin; que ocultan la conspiración de Ellaria (asumiendo quizás el rol de Arianne) y las Serpientes de Arena para raptarla; y a los que llegan Jaime y Bron disfrazados, para rescatarla (en lugar de Ser Arys Oakheart, su paladín, se supone). Con tales giros introducidos en el guión (para simplificar de forma contundente toda la trama y motivaciones de unos y otros en la Casa Martell) el enfrentamiento estaba garantizado, si bien con unas escenas y coreografía de acción y lucha que no son las mejores de la serie, acabadas sin muerte ni derramamiento de sangre, ni una oreja cortada, por Areo Hotah y sus guardias.  La rebelión de las Serpientes (todas ellas con menos fuerza que sus personajes originales, poco más que unas chicas malas) se ha obtenido de esta forma, ¿pero hacia dónde conduce esta trama? Algo de intriga queda al menos.

JdT5x06-La Venganza sobre los TyrellLa llegada a Desembarco del Rey de Petyr Baelish ofrece dos de esos juegos de enfrentamiento dialécticos que tan bien definen al personaje; ligero con un Lancel Lannister militante, y contundente frente a Cersei, donde ambos hacen gala de sus dotes para la intrigas, y se desvelan sus ver-daderas intenciones al conducir a Sansa junto a los Bolton, y su aspiración a ser nombrado Guardián del Norte («solo vivo para servir» dice, pero nunca sabremos a quien…).  Al tiempo, contemplamos la venganza de Cersei sobre los Tyrell, utilizando esa versión neonazi de Seguidores de la Fe y un Gorrión Supremo al parecer complaciente. Ni la añadida pre-sencia de Olenna, la reina de las espinas (un personaje y actriz que merecen ser incluidos en la trama, sin duda, pero que por el momento no consigue frente a JdT5x06-Olenna de las espinasCersei la grandeza y fuerza obtenidas frente a Tywin Lannister la temporada anterior) consigue evitar el acoso sobre Margaery o la previsible condena de Loras por sodomía, vendido por Olyvar, personaje creado para tal fin, ya se ve (junto a las escenas de homosexualidad que parecían gratuitas en los primeros episodios). Lástima de cambios sobre un personaje que aquí se nos muestra militante gay empe-dernido y en los libros el mejor caballero del reino, pese a su belleza; que tras la muerte de Renly Baratheon se mantiene inactivo, ingresa en la Guardia Real y culmina su arrojo con un acto de heroísmo trágico (puede que un tanto alocado e infantil, pero no exento de gloria, ni justicia poética a la inversa), que aquí se nos hurta.

Y Sansa, en Invernalia, junto a los Bolton, en la esperanza de verla al fin eclosionar como ese personaje fuerte y contundente que se intuye y actuar contra el asesino de su hermano y su madre. De momento, discreta y dispuesta al sacrificio ante Ramsay, como diseñó Meñique.  Un atisbo de dureza parece emerger frente a Myranda («Soy Sansa Stark, de Invernalia. Este es mi hogar, y no puedes asustarme»), e incluso en el desprecio a Theon, pero al final consiente ante los dioses de sus padres y se somete; manipuladora o resignada, aún no se sabe.  La escena final, aunque fuerte, es menos de lo que podría esperarse del bastardo legitimado de los Bolton.

JdT5x06-Sansa de blanco

JUEGO DE TRONOS T5. Ep.05: MATAD AL NIÑO. Comentarios a la luz de los libros

Jdt5x05-AemonQue Juego de Tronos ha elegido su propia senda y se desvía de Canción de Hielo y Fuego en diversas tramas ya no es ningún secreto.  Por tanto, seguimos el curso de la acción que nos propone (no exenta de emoción, intriga y novedades, que conste), señalando qué nos parece bien y qué menos acertado en cada caso.

Matad al niño hace referencia al consejo que el maestro Aemon Targaryen (cuando parte hacia Antigua en los libros) ofrece a Jon Nieve ante las decisiones que va a tomar, y el apoya incondicionalmente, y la pesada carga que ha asumido: «Mata al niño, Jon Nieve, y deja que nazca el hombre«. Aunque en los libros la frase oculta sutilezas que en la serie no aparecen (referidas al bebé de Elí, o el de la reina salvaje) y en ésta, a cambio, encontramos otras distintas que comentaremos.

JdT5x05-DanydeDragones

Por de pronto, el episodio comienza fuerte, con la confirmación de la muerte de un caballero que aún sigue vivo en los libros, y el amor de dos personaje que nada parece aportar.  Pero lo fuerte en verdad es la decisión de Danaerys de ofrecer la flor y nata de la nobleza meereeana como comida a sus hijos encerrados, como represalia por los actos de los Hijos de la Arpía. Casi se huele el olor a quemado del cuerpo que despedazan Viserion y Rhaegal, en una impactante desviación de las novelas, sin duda.  Mucho más que la sosa motivación de Dany para decidir casarse con Hizdahr zo Loraq o reabrir los reñideros de luchadores, sin presión alguna de éste, la Gracia Verde o los propios luchadores, para economizar argumento, personajes y metraje.

Jdt5x05-Jon NieveEn El Muro, como decimos, Jon duda en inicio sobre las decisiones que ha de tomar.  Pero cuando el maestre le conmina a continuar adelante y asumir su tarea no duda, y acuerda con Thormund, a quien libera, reunir al pueblo salvaje a este lado del muro, para salvarlo y luchar juntos frente al duro invierno que se acerca y los temidos Caminantes  Blancos.  A cambio, Jon deberá acompañarle en persona a Casa Austera y facilitar barcos para el traslado.  Utilizará los de Stannis, en lugar de los propios de la Guardia de la Noche y del banquero braavosi Tycho Nestoris como en los libros.  Pero la idea no cae nada bien entre sus compañeros, incluso sus más allegados, que la consideran traición; el frente en su contra comienza a gestarse y se hace mayor. Y no tendrá a Stannis para defenderle llegada la hora, pues parte con todo su ejército hacia Invernalia, dispuesto a recuperar el Norte, sin Jon ni nuevos aliados. Eso sí, lleva consigo a Selyse y Shireen (en lugar de dejarlas a resguardo en otro de los fuertes), pero también a Melisandre de Ashai, la Sacerdotisa Roja, quien ya no podrá revivirlo, con intercesión de R’hllor, en caso de que las cosas se pongan tan feas que alguien de la propia guardia decidiera asesinarle ahora que queda tan solo. (¡Vaya idea pelegrina, ¿verdad?!)

JdT5x05-MirandaSansaEn Invernalia, Brienne vigila a Sansa, a quien considera en peligro junto a los Bolton, e intenta ponerse en contacto a través de antiguos aliados de Ned Stark (el Norte recuerda…).  El reencuentro de Sansa con Theon forzado por Miranda (personaje que no aparece en los libros, juguete y compañera de caza de Ramsay) abre perspectivas extrañas e inciertas en este desarrollo desviado de las novelas. por traslado de personajes.  Sin embargo, durante la cena familiar donde se desvela un nuevo heredero para la casa del hombre desollado (¿lo aceptará Ramsay, pese a la confianza que le transmite Roose…?), Sansa no parece terminar de transformarse en esa nueva figura dominante y manipuladora que espera conseguir Meñique, al menos por el momento; y todo parece conducir a una traslación de los hechos vividos en los libros por Jeyne Poole… con la diferencia que ya sabemos (por el avance de Vientos de Invierno) que ella fue entrenada para complacer a un hombre y Sansa no…

Jdt5x05-Ruinas ValiriasEl último arco del episodio nos traslada a los restos de la mítica Valyria (nada que ver con la imagen de Martin de una ciudad con ríos de lava, porque en los libros es en el puente de Los Pesares, la ciudad que fue Croyane, en el Rhoyne), donde tiene lugar el encuentro con los hombres de piedra, infectados de psoriagrís.  Más allá de esta desviación menor de los textos, la verdadera digresión se produce en el personaje que conduce a Tyrion a través del río, Griff, aquí encarnado por Jorah Mormont (infección incluida).  Parece que en la serie la trama de Jon Connington y Griff elJdT5x05-Tyrion ve dragón Joven o Aegon Targaryen, se elimina definitiva-mente (¿eso es Matad al Chico…?), lo que hace presuponer que no va a ser significativa en el desenlace de la historia… Pero, centrados sólo en Juegos de Tronos, la recreación del viaje por río, las ruinas y los hombres de piedra, incluso la escena inventada de la visión de Drogon por Tyrion es excelente; como lo es la química que se genera entre éste y Mormont, quien se revela como el personaje culto y de buena familia que es, y ambos tienen en común mucho más de lo que parecía.  Y la cara de Tyrion tras descubrir al dragón es enorme, descriptiva y digna de verse.

Un episodio atípico, pues, en el que no aparece Desembarco del Rey, Arya, ni Dorne, la nueva estrella de la serie, que regresan -al parecer, con intensidad- en el próximo episodio: Nunca Doblegado, Nunca Roto, lema de la Casa Martell.

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JUEGO DE TRONOS T5. Ep.04: LOS HIJOS DE LA ARPÍA. Comentarios a la luz de los libros

Jdt5x04-SansaStarkDivergente. Si debo resumir este cuarto episodio a la luz de los libros con una palabra, esa sería la que mejor lo define, porque nada de lo visto en él se adapta a lo que hayamos leído, aunque en parte se intuye.  La historia, sin perder interés ni ilusión, que se mantiene y acrecienta, camina por derroteros muy diferentes a los de George R.R. Martin, y asistimos a la confirmación de que, a partir de esta temporada, todo cambia, para alcanzar un final similar, y Juego de Tronos, con iguales personajes (menos) e historias parecidas, no es Canción de Hielo y Fuego… aunque se le parece. Culpa de Martin, sin duda, y su lentitud, o las necesidades dispares de dos medios diferentes. Esa es la realidad. Es lo que hay. Y sólo nos queda confiar en el bien hacer de los productores y disfrutar, que también se puede.  Entre otras cosas, este episodio es el que más acción dispone hasta ahora en la temporada, y se introducen pistas, se abren tramas más allá de lo confirmado en los libros, que pueden llegar a ser ilusionantes.

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Obara Arena

Comencemos en Dorne (sin Jardines del Agua, por ahora): Jaime y Bron alcanzan el país por mar, con un breve avistamiento a Tarth, la Isla Zafiro, un guiño a Brienne, y una definición simplista de los sureños en boca del mercenario: los dornienses están locos, sólo les gusta pelear y follar…  Y pelea encuentran nada más llegar, en la que Jaime da uso a su mano de oro .  No sé si le servirá contra Ellaria y las Serpientes de Arena, las hijas de Oberyn, confabuladas en una venganza contra los Lannister, y la persona de Myrcella Baratheon, protegida del cauto Doran Martell. De momento al menos, unas Serpientes desdibujadas, lejos de la fuerza que tienen en las novelas, y a la sombra de una Ellaria vengativa, muy diferente a la de los libros.

En Desembarco del Rey, Cersei, regente en funciones, comienza su venganza particular contra los Tyrell: a Mace, consejero de la Moneda, lo envía a Braavos a renegociar el préstamo del Banco de Hierro, con una escolta peligrosa: Merin Trant, (incluido en la letanía de Arya).  Contra Loras cree utilizar al Gorrión Supremo, al que propone un rearme de la Fe Militante, en una escandalosa simplificación de motivos, fines y medios, convertidos aquí en un grupo de fanáticos facistoides contra la depravación, entendiendo como tal toda fe distinta a los Siete Dioses, la bebida, la prostitución y la homosexualidad.  Y Margaery, que observa la absoluta impotencia de Tommen, decide recurrir a su abuela, la Reina de las Espinas.

Jdt5x04-Melissandre1Es en el Muro donde los cambios chirrían menos, quizás porque no constituyen desviaciones reales de la trama (que las ha habido, muertos que no corresponden sin ir más lejos, o recortes), sino ampliaciones que ahondan en el argumento. Como esa creciente admiración de Stannis por Jon, quizás el hijo que no tuvo y hubiese querido, o el amor seco y distante que profesa a Selysse pese a la psoriagrís; la conversa-ción entre ambos resulta emotiva y de-muestra un desconocido aspecto humano en el rey, toda una sorpresa. Como lo es la atracción de Melissandre por Jon (¿o es interés?), a quien intenta seducir sin lograrlo, porque él aún recuerda a Ygritte.  «Los muertos no necesitan amantes» le dice.  «Lo sé» -responde Jon-. «Pero aún la amo». Y es aquí donde aparece el aspecto más intrigante y sugestivo de la nueva trama, cuando en la puerta, una sacerdotisa en retirada contesta: «No sabes nada, Jon Nieve…». Genial.

Jdt5x04-Sansa_StarkY en esa trama abierta, distinta y ya desbocada, que sitúa a Sansa en Invernalia dispuesta a seguir a Meñiquesus manipulaciones e intrigas frente a los Bolton, en una escena con ambos en el mausoleo subterráno de los Stark, ante la estatua de Lyanna, Petyr Baelish recupera ahora la historia de aquel torneo en Harrenhall que inició el Juego de Tronos, cuando Raeghar Targaryen vence a Barrystan Selmy y ofrece la corona de rosas invernales de su triunfo, azules como la escarcha, no a su esposa, Elia Martell, sino a Lyanna Stark«Sí, la eligió» -dice Sansa- «pero después la raptó y violó».  El silencio, y la media sonrisa que surge en el rostro de Baelish, es más sugerente que muchas palabras… ¿De verdad va a ser él quien conozca y desvele el gran secreto de Lyanna y Ned Stark?  ¿Cómo puede saberlo, al tiempo que ignorar la brutalidad de Ramsay Bolton, en cuyas manos deja a su pupila, confiando en que la salve un ataque de Stannis a Invernalia? ¿O es que la conoce tan bien, el cambio que ella ha experimentado a su lado, que confía ciego en sus artimañas…?  Sugerente trama también la del futuro de Sansa.

Jdt5x04-Rosa Azul

En el necesario interludio de Tyrion -que se acerca bastante a los libros-, el perso-naje demuestra por qué es el más carismático de cuantos componen el elenco de la serie y, lejos ya del derrotismo y la culpa anegados en vino de capítulos previos, derrocha ingenio frente a Jorah Momont, y descubre quien es, qué ha hecho, y sus pretensiones, con la simple visión de sus pertenencias. Tan acertado es su juicio, que el caballero mercenario le hace callar de un golpe.

Jdt5x04-Sir BarristanY en el tramo final del capítulo, en Meereen, poesía y tragedia se mezclan en una larga secuencia donde Barristan glosa a Danaerys las excelencias de su hermano Rhaegar en contraposición a su padre, el Rey Loco: caballero, poeta, cantor, enamorado y risueño… nada que ver con esa imagen de violador e impulsor de una guerra que propagaron después los vencedores.  Selmy lo sabe bien, pues le acompañó en ocasiones, como amigo (en los libros sería más bien Arthur Dayne, la Espada del Amanecer), y con ese espíritu alegre sale a pasear por las calles. Pero los Hijos de la Arpía inician una jornada de terror y asaltan y asesinan en grupo en las callejas a libertos e Inmaculados.  Gusano Gris y sus hombres caen en una celada y son masacrados, hasta que aparece el perfecto caballero, el gran luchador, al que vemos al fin en acción, haciendo lo que mejor sabe, lo que mejor hizo… pero son demasiados.

La televisión y los libros poseen sus propios recursos, medios diferentes y caminos separados; y lo que en unos funciona en otro requiere más, puntos álgidos que mantengan en vilo las audiencias, momentos de tensión, impulsos… y los personajes cambian.  También las historias.  Y en este episodio se han soltado numerosas pistas sobre un final o situación que, sin indicarse en los libros, muchos sospechamos y hemos intuido, deseado, entre líneas.

Y, pese a los cambios, la ilusión permanece.