EL REINO BLANCO, de Luis Alberto de Cuenca

El pasado jueves tuve el placer de asistir al acto de presentación y lectura de «El Reino Blanco», último libro de poemas de Luis Alberto de Cuenca, en el marco incomparable del Salón de los Espejos del Ayuntamiento de Málaga, donde la voz aterciopelada y firme pero sensible del autor dejó huella .

«El Reino Blanco» no es un libro de Literatura Fantástica como es habitual en estas páginas.  Recoge la obra poética del autor entre 2006 y 2009; noventa poemas -entre los que no faltan haikus, y seguidillas junto a sonetos y verso libre- muy personales y heterogéneos, de índole y temática tan prolífica y distinta como los gustos y pasiones culturales del autor, comenzando por el título, que toma prestado de «El libro de Monelle» de un admirado Marcel Schwob.

¿Por qué, entonces, comentarlo aquí?  Precisamente por eso, por venir de quien viene, referente indudable en la poesía española reciente, y académico de número de la Real Academia de la Historia; pero también iconoclasta de clichés tradicionales en la cultura, abierto -y partícipe él mismo- a lo menos ortodoxo y poco oficial; amigo generoso del que empieza; amante de lo épico y fantástico en cualquiera de sus géneros o vertientes.  Alguien que junto a reconocimientos y premios, su erudición en los clásicos, o numerosos cargos oficiales desempeñados(1), esgrime sin tapujos su participación como letrista en la Orquesta Mondragón (“Hola, mi amor, yo soy tu lobo…”) o Loquillo; su pasión por los cómics y el cine, la literatura épica o fantástica; su colaboración desinteresada con autores tangenciales o fanzines como Berserkr.

Mucho de ello se refleja en su obra literaria o poética, incluido «El Reino Blanco», un libro que se disfruta con satisfacción y agrado, que llega al corazón del lector.  Noventa poemas que nacen de las «diez facetas que tiene mi corazón de poeta o mi mente de escritor»: añoranzas y nostalgias, evocaciones, remembranzas de lecturas (también tebeos), las pasiones que incita la mujer (nuestra Diosa Blanca), desde el amor al erotismo pasando por el fetiche…  Poemas escritos con sensibilidad y ternura, ardor, o fina ironía, pero siempre en su estilo de línea clara (en homenaje a Hergé, creador de Tintín); poemas que nacen también de los sueños (confiesa dormir con una libreta cerca, y anotarlos al despertar) y sus fantasías.

«El Reino Blanco» no es un libro de Literatura Fantástica, pero entre su verso cálido fluyen numerosos guiños y citas que agradarán al aficionado.  No fue por casualidad que en la presentación y lectura de la obra apareciese dos veces el nombre de Lovecraft; o el de Edgard Allan Poe, cuyo poema El Cuervo renace en una excelente recreación de igual título; o que en la descripción de La Venus de los Tacones -por citar un ejemplo- su autor utilice términos como yelmo, corazas, flechas, Minotauro y su laberinto…  Ni que, ya en privado, en un aparte, me comentara su atracción por la obra de G.R.R.Martin, o -generoso como siempre- el seguimiento de este blog y su deseo de mantenerse informado con su boletín…

Es habitual encontrar imágenes suyas portando un libro en la mano, o rodeado de libros.  No menos válidas son esas otras en la que aparece orgulloso de sus figuras y personajes de cómics o cine fantástico, Tintín, Leia Organa, MuditoRed Sonja…  Así es (o así quiero verlo) Luis Alberto de Cuenca, conversador elegante, caballero de las letras, académico algo friki (¡cómo llamar si no a quien mantiene en su biblioteca, encuadernados, los números de Berserkr!) , poeta extraordinario y excelente persona.

Recomiendo con pasión disfrutar la lectura de su obra.

Quiero terminar esta entrada con un poema incluido en «El Reino Blanco», motivo de nuestro reencuentro en Málaga el año pasado, cuando fue galardonado con el Premio Manuel Alcántara de poesía 2009:

Paseo vespertino

.                                      para Alicia

Tú y yo, amor, a caballo, por las suaves
laderas de un crepúsculo dorado
que vira a negro, tú y yo, luces tibias
frente a la oscuridad que va anegando
esta parte del mundo, rienda suelta,
sendos halcones en los puños, campo
a través, contra el tiempo de la muerte,
a favor de la vida y del verano,
contra cerrojos, contra cicatrices,
contra el silencio, contra el desamparo,
contra esos templos donde se refugian,
ávidos de mentiras, los malvados,
tú y yo solos en busca de emociones,
medievales y eternos, a caballo,
rumbo a ninguna parte, mientras brota
la orquídea de la noche a cada tranco
y queda atrás, hundiéndose en el polvo,
la borrosa silueta del ocaso,
tú y yo por los p
aíses de la bruma,
picando espuelas, dos enamorados
que unen sus corazones en la fronda
donde alumbran, gloriosos, los relámpagos,
y cabalgan oscuros por lo oscuro,
como un rey y una reina destronados
.

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  1. Información completa de su biografía y obra literaria (poesía, ensayo, narrativa y traducciones) en Wikipedia, pulsando aquí.

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